La casa de mi tía




Cuando era pequeña nos quedábamos a dormir en la casa de mi tía el lugar más horrendo que puedo recordar, sin importar la hora del día en cualquier lugar en que se estaba un susurro que a veces se convertía en grito decía –¡Vete!-  se podían ver sombras de diversos tamaños que recorrían la casa de un lugar a otro, las sillas mecedoras siempre estaban meciéndose, las cortinas se abrían solas, en la cama y los sillones se sentía que alguien se sentaba… LEER LEYENDA COMPLETA

La Mitad




Hay ocasiones en las que uno no cree lo que la gente cuenta, pero otras en que no hay necesidad de vivir las experiencias en primera piel para horrorizarse un poco, cuando me cambie de la ciudad a pueblo en el sur de México me sorprendió una relato que me hizo una persona del transporte público cuando note que los camiones dejaban de pasar muy temprano y la gente no se veía por las calles después de anochecer. LEER LEYENDA COMPLETA

El Caza Duendes




Fui de vacaciones de verano a la casa de mi hermana, tenia 3 años sin verla y para recordar viejos tiempos decide comprobar si aun se asustaba con tanta facilidad como cuando éramos más pequeños, trame mi plan con cuidado, siempre que entraba al baño abría la puerta de la regadera que ella gustaba de tener cerrada, como es un poco obsesiva con el orden y no se le escapa ningún detalle, bastó con que lo hiciera dos veces para que me preguntara la razón por la cual dejaba así la puerta, aunque también vivía su esposo ahí era más que obvio que el causante era yo. LEER LEYENDA COMPLETA

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