Leyendas Chinas

Las leyendas chinas pueden ser fácilmente definidas como una especie de cuentos populares que han sido comunicados desde tiempos inmemoriales, primero de manera oral y posteriormente con la invención de la imprenta de manera escrita.

Estas historias no solamente han servido de inspiración a los nuevos escritores de oriente, sino que también han funcionado como una herramienta de educación para los más pequeños del hogar. Así es, existen leyendas chinas para niños que tratan temas fantásticos y que además cuentan con personajes mitológicos como lo es el dragón.

La meta de este artículo es que tengas a la mano la mitología china, expuesta de una manera sencilla y simple, re visionando leyendas chinas cortas.

Leyenda de las lágrimas de Meng Jiangnü

Leyendas Chinas

Comenzamos con esta leyenda de amor de China. La historia que estoy a punto de relatarles sucedió en la época en la que reinaba la dinastía Qin. Meng Jiangnü, la hija del emperador, era una muchacha sumamente bella y de muy buenos sentimientos que quedó perdidamente enamorada de un joven llamado Fan Xiliang.

Al principio le costó mucho trabajo a la chica convencer a su padre que la dejara casar con ese muchacho, pues no pertenecía a su clase social. Sin embargo, gracias a su persistencia, el padre aprobó el enlace matrimonial y la boda se llevó a cabo en palacio.

Sin embargo, el mismo día en el que se realizó la ceremonia, el emperador mandó apresar a su yerno con la excusa de que necesitaba más gente para la construcción de la Gran Muralla.

Fan Xiliang fue enviado a cientos de kilómetros de donde se encontraba su amada. Mientras tanto Meng Jiangnü no podía conciliar el sueño por las noches pensando en las penurias que estaría pasando su marido.

Poco a poco, el rencor y la ira fueron llenando su corazón, pues su mayor anhelo era pasar los días al lado de su esposo y no encerrada en el palacio al lado de su padre.

El verano pasó muy pronto y con la llegada del otoño, los árboles perdieron todas sus hojas. Cuando por fin el invierno llegó, la joven estaba lista para viajar a donde se encontraba su esposo. Y es que ella había aprovechado en secreto ese tiempo para confeccionar una serie de ropajes adecuados que la protegieran de las bajas temperaturas.

No le fue nada fácil llegar a la zona en donde se llevaban a cabo las obras de construcción. Es decir, tuvo que pasar por escarpados bosques y sobre todo enfrentarse a los elementos de la naturaleza (ventiscas, lluvia, nevadas etc.).

Por fin arribó al lugar exacto en donde habían llevado a su marido. Se acercó a donde estaba un capataz y le preguntó:

– Disculpe ¿sabe usted dónde puedo encontrar a Fan Xiliang?

Mientras tanto, el hombre se rascó la cabeza y le dijo que lamentablemente, el sujeto al que buscaba había muerto meses atrás, debido a las largas jornadas de trabajo.

Llorando desconsolada Meng Jiangnü exclamó:

– Al menos podría decirme por favor ¿en dónde fue sepultado?

– La ubicación exacta no la sé señora, yo llevo apenas aquí 20 días. No obstante, sé que su cuerpo fue enterrado al pie de la Gran Muralla en alguna parte.

La mujer se arrodilló y comenzó a llorar sin parar durante tres días. Increíblemente sus lágrimas hicieron que la tierra se reblandeciera en un tramo mayor a los 350 km de largo. Justo enfrente de donde se encontraba, las rocas se hicieron polvo y ella pudo observar los restos de Fan Xiliang.

Finalmente, la hija del emperador pudo reunirse con el amor de su vida.

La leyenda de la Perla y el Dragón

La leyenda de la Perla y el Dragón¿Qué sería de una historia de China sin incluir a un dragón? Dice la leyenda que en la montaña más alta de la isla Kinabalu, vivía sumamente feliz una de estas criaturas.

La razón de su dicha era que entre sus posesiones más preciadas destacaba una perla de enorme tamaño, con la que jugaba todos los días. Había ocasiones en las que colocaba la joya en su boca y la aventaba al cielo.

Después, la atrapaba delicadamente con una de sus patas y volvía a repetir esa suerte una y otra vez.

Mientras eso ocurría, el emperador de China, le encomendaba a su hijo que fuera a aquella localidad para que luchara con la bestia y le arrebatara ese tesoro.

– Si logras hacer realidad mi deseo hijo mío, te prometo que ocuparás mi puesto a tu regreso.

El muchacho, quien, dicho sea de paso, era poseedor de una gran inteligencia, hizo que algunos de los soldados más valerosos del imperio lo acompañarán en su travesía.

Mientras zarparon con dirección a la isla de Kinabalu el príncipe pensaba en un plan que le permitiera robar la perla, sin correr riesgos.

De pronto, llegó a su mente la idea perfecta. Inmediatamente después mandó construir un papalote que pudiera soportar tanto su peso como el de un farol de papel.

La cometa quedó lista en una semana. Aprovechando los fuertes vientos de la región, el príncipe se amarró a ella y en cuestión de segundos llegó a la cima de la montaña. Aguardó pacientemente a que el dragón se durmiera y luego con mucho sigilo le quitó la perla y le dejó en su lugar el farol de papel.

Después el príncipe les pidió a sus hombres que lo bajaran y que salieran de ahí lo más pronto posible. Sin embargo, momentos más tarde, la bestia despertó y al darse cuenta de que su anhelado tesoro ya no estaba, se levantó y escupiendo fuego por la boca, descendió hasta el lugar en donde se hallaba la embarcación.

Los hombres navegaban a toda velocidad, mientras el dragón trataba a toda costa de darles alcance. En el instante en el que creyeron que todo estaba perdido, el hijo del emperador alistó uno de los cañones y le disparó a la criatura.

Ésta a su vez, confundida por el resplandor producido por la pólvora, pensó que los tripulantes habían arrojado su perla al mar, con el fin de salvarse. El dragón abrió su boca con la intención de “atraparla”.

Sin embargo, el peso de la bala de cañón, provocó que se hundiera en las profundidades del mar.

Al llegar a palacio, el príncipe fue recibido como todo un héroe y al día siguiente fue nombrado emperador de toda China.

La leyenda de Liang Shanbo y Zhu Yingtai

La leyenda de Liang Shanbo y Zhu YingtaiA veces los mitos y leyendas chinas eran utilizados como un método de expresión encontrar de los usos y costumbres de la sociedad antigua. Como ejemplo de esto, les tenemos la siguiente crónica:

Zhu Yingtai era una muchacha a quien le encantaba leer y cultivarse. Sin embargo, los colegios en China sólo eran para varones. Contrario a lo que pudiera pensarse, esa cláusula no impidió que la joven encontrará la manera de entrar a las aulas.

Con la ayuda de una de sus criadas, logró vestirse de hombre y emprender el viaje hacia el colegio. Ahí conoció a de Liang Shanbo, un chico del cual rápidamente se enamoró.

Ambos se hicieron amigos inseparables. Luego de que transcurrieron tres años, cada quien estaba listo para volver a su hogar.

– Liang quiero decirte algo.

– Dime amigo, lo que tú quieras.

– Tengo una hermana que se llama Zhu Yingtai y está enamorada de ti. Ella es muy bonita.

– ¿Cómo es posible que esté enamorada de mí, si ni siquiera nos hemos visto en persona?

– Lo que pasa Liang es que en mis cartas le habló mucho sobre ti y lo cierto es que anhela conocerte. Te pido que vayas a mi casa durante el verano para que la conozcas.

– Está bien amigo, como tú digas.

Zhu Yingtai retornó muy contenta a su casa, pues pensó que en poco tiempo le podría revelar a Liang el secreto que por tanto tiempo había guardado. Desafortunadamente, el chico murió a causa de una epidemia que azotaba la región.

Pocos días después, la muchacha se enteró de lo ocurrido y juró que no se casaría con nadie. Sin embargo, su padre ya había arreglado un matrimonio con uno de los hijos del hacendado más importante de la localidad.

Por lo tanto, a la joven no le quedó más que aceptar. No obstante, como un último favor, le pidió a su progenitor que después de que se celebrará la boda, le permitiera ir a la tumba de Shanbo a rendirle un tributo.

Al llegar al cementerio, la joven bajó del carruaje y se paró enfrente de la tumba de Liang. En ese preciso momento, el aire empezó a soplar fuertemente. Luego la cripta del difunto se abrió y Zhu esbozó una sonrisa.

Sin pensarlo dos veces, la chica se arrojó al foso y después emergieron de este un par de bellísimas mariposas, las cuales se perdieron en el horizonte.

Posteriormente, en lugar en donde se encontraba la tumba fue cubierto por flores de todos los colores. Los asistentes no podían creer lo que habían visto.

La leyenda de la serpiente blanca y Xu Xian

La leyenda de la serpiente blanca y Xu XianEsta es una de las leyendas de China de miedo. Son pocos los que saben que, en suelo chino, una vez al año se conmemora a los difuntos. Fue justamente por estas fechas en las que un joven de nombre Xu Xian se encontró con una muchacha, quien dijo llamarse Bai Suzhen.

De ese primer acercamiento surgió un apasionado amor. Pronto ambos se casaron y como Xian era muy hábil para crear pócimas que ayudaban a la gente a curar sus dolencias, decidieron abrir una botica.

La pareja vivió sumamente feliz por algún tiempo. Sin embargo, algo que el hombre no sabía, era que su esposa no era la dama que él pensaba, sino una serpiente blanca que podía transformarse en ser humano a voluntad.

Por su parte, Fa Hai (guardián del templo chino) se había enterado de lo que la criatura había hecho. Desde luego, él no permitiría que un hombre viviera al lado de una bestia.

HaI lanzó un encantamiento que hizo que Xu Xian quedará apresado en las mazmorras del templo, en tanto que a Bai Suzhen se le encerró en una vasija de oro.

Con el paso de los años, el preso logró convencer a uno de los guardias de que lo liberara y con ello pudo vénganse del guardián del templo, quien a la postre fue devorado por un gigantesco cangrejo.

Es así como concluye esta historia que forma parte de la mitología china, pues nos enseña que no todas las culebras son malas, pues hay algunas que tienen buen corazón.

Leyenda del Pastor y la Tejedora

Leyenda del Pastor y la TejedoraTerminamos nuestro recorrido por las leyendas chinas con esta bonita historia. De acuerdo a lo que me contaron unos ancianos que nacieron en aquel país, hace muchísimo tiempo vivía un pastor, quien día tras día cuidaba a su rebaño afanosamente.

Una tarde, una de sus vacas se perdió e hizo que el campesino corriera a buscarla. Ahí fue donde encontró a una bellísima tejedora, de quien se enamoró.

Lo que él ignoraba es que ella en verdad era una Diosa que quería dejar su investidura, para vivir como una simple mortal en la Tierra. Se casaron y de esa unión nacieron dos niños.

Sin embargo, en el cielo la Diosa Wang Mu se opuso a esa unión, y le ordenó a la tejedora que regresara a su hogar.

Por su parte, el pastor se puso demasiado triste puesto que no sólo perdería el amor de su mujer, sino que también dejaría de ver para siempre a sus pequeños.

La dama y sus vástagos se comenzaron a elevar por el cielo, mientras el pastor iba corriendo hacia lo alto de la montaña, con la intención de alcanzarlos.

Fue entonces cuando Wang Mu, vio que la persistencia del hombre era inagotable y por tal motivo tomó la decisión de colocar un río muy ancho que separara a la pareja.

A partir de ese momento, los dos seres quedaron ubicados en los extremos de lo que conocemos como Vía Láctea. El único momento del año en el que el pastor y la tejedora pueden reunirse es en el séptimo día del séptimo mes del calendario chino.

Esa celebración es muy popular en aquella nación, pues les recuerda a los lugareños que no hay distancia que pueda acabar con el amor verdadero.

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