Leyendas para niños cortas

Leyendas para niños cortas
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Las más bonitas Leyendas para niños

Leyenda del Judío Errante

La leyenda del Judío Errante, fue muy difundida en la Europa medieval, en ella se relata sobre un hombre que está condenado a vagar por el mundo hasta el retorno de Jesús por haberle ofendido durante su marcha hacia la crucifixión. Se le concedió la inmortalidad como maldición y castigo, para que así pueda deambular sin tener un hogar, pero también puede tratarse de una metáfora de la historia del pueblo judío.

Existe más de una suposición sobre la identidad del Judío Errante, en ciertos relatos ha sido identificado como: Cartaphilus, Samuel Beli-Bet, Ashevero, El Profeta Elías y Samar. Finalmente en lo que todos coinciden es en el destino de los protagonistas, los cuales terminan recibiendo una maldición.

En aquel fatídico día del año 33, a petición del pueblo judío, Jesús fue condenado a la crucifixión por Poncio Pilato. Algunos dicen que al salir de la casa de este, recibió una puñalada en la espalda por parte del portero Cartaphilus para provocarle un andar lento. Otros dicen que camino a su ejecución en el trayecto al monte Gólgota o Calvario intentó descansar en la puerta de un zapatero llamado Ashevero, este hombre fue muy cruel y le corrió a empujones, tantos más, sugieren que mientras cargaba su cruz cayó frente a un hombre llamado Samuel Beli-Bet y le pidió un poco de agua. Pero aquel hombre, le dio un empujón como respuesta.

Finalmente, la identidad del hombre no cuenta mucho, si no sus actos, pues fue eso lo que le hizo merecedor de la condena. Así lo dijo Jesús: —Yo descansaré luego, pero tú andarás sin cesar hasta que yo vuelva.

Dice la leyenda, que desde ese momento, el maltratador se volvió inmortal, y recorre los caminos de la tierra sin poder detenerse, porque cuando lo intenta oye una voz que retumba como cien trompetas y que le manda: ¡camina, camina! La tierra tiembla y el judío errante tiene que seguir en su imparable carrera, hasta que el Señor vuelva. Envejece, enferma, y experimentar el dolor de la muerte cada siglo, pero sin morir, para después volver a rejuvenecer hasta la misma edad en la que Jesús murió en la cruz. Repitiendo el ciclo una y otra vez. Vagando sin rumbo fijo, llorando arrepentido su falta de piedad.

En la historia del Profeta Elías se dice que este, se manifestó ante el caudillo árabe Fadhilahc primero como una entidad invisible que le hablaba y después materializándose ante sus ojos como un hombre extremadamente anciano apoyado en un báculo. El anciano, dijo llamarse Zerib-Bar-Elia, y dijo que había sido condenado a no morir hasta el retorno de Jesús, cuando llegase el Juicio Final, y tras pronunciar estas palabras desapareció.

Finalmente, una variante no muy extendida, afirma que Samar, fue aquel que fundiera el Becerro de Oro, mientras Moisés recibía las Tablas de la Ley en la cima del Monte Sinaí, y que fue condenado por su idolatría.

Leyenda del Judío Errante

Sea cual fuere el origen, lo cierto es que a través de los siglos, algunos dicen haberse topado con el judío errante, y lo describen como un hombre anciano de cutis trigueño, delgado, ojos hundidos, y pocos cabellos. Este hombre maldito, habla todos los idiomas del mundo, pero no se comunica con ninguno y sólo puede detenerse por unos minutos, en el aniversario de la muerte del Señor, cada año, cuando llora arrepentido su desgracia.

El indio que se transformó en Tecolote

Después de una larga espera, había llegado el momento de la campaña de los indios en Tamaulipas. Su objetivo era salir a buscar algún animal para cazar, fue entonces en el paraje de la Bufa que se ubica muy cerca del pequeño arroyo de la Agüita, que hoy en día se le conoce como Real de San José.

Cuando caminaban un grupo de indios por esos senderos, se encontraron muy cerca a un animal que estaba pastoreando, en ese momento Jose Antonio Campaña se atrevió a lanzar una flecha que le dio justamente en el cerebro de la presa, Eugenio Zúñiga con su flecha le abrió una herida en la cabeza y Cristóbal Hernández acertó en la pierna.

Inexplicablemente el pobre animal mal herido que yacía cerca de unos matorrales desapareció. Los indios al ver este suceso comenzaron a mirar a sus alrededores en busca de una posible emboscada, puesto a que en ese momento no había ninguna india cerca.

Era tal la sospecha de un enfrentamiento, que un anciano que estaba entre ellos y era la voz del demonio, comenzó a guiarlos por otro camino. Pero en su travesía por las montañas, los soldados lo prensaron y su muerte estaba muy próxima a llegar, pero uno de los soldados exclamó “¡Déjenlo, no lo maten, nos podría ser de ayuda para llegar a la ranchería!”.

Se llevaron como prisionero al indio mayor y al llegar al campamento, le cuestionaron sobre la ubicación de la ranchería de los indios, a lo cual el no dio ninguna pista. Poco tiempo después lo dejaron tranquilo, pero uno de los guardias como forma de burla, lo obligo a que le hiciera un tecolote.

Los guardias en ese instante estaban formados en media luna y dejaron libre al indio viejo para que fuera a un cerro y trajera el cañuto para hacer el tecolote. Cuando regresó, comenzo a sacar las plumas del cañuto y al terminar, las sopló con un vaho para colocárselas en la cabeza en forma de cuernos, haciendo referencia al tecolote.

El indio que se transformó en Tecolote

Uno de los soldados le dijo “Ahora, haz tecolote”, orden a la que el indio accedió, comenzó a cubrir su cuerpo con las plumas y acompañado del canto del tecolote comenzó a revolotear, así mismo levantaba el vuelo, haciendo todos los compartimientos naturales de un tecolote, lo que a su vez provoco que todos los soldados no paraban de burlarse.

La leyenda del Nahual

Me crie en un pueblo pequeño donde las leyendas abundaban, sobre todo la leyenda del Nahual, por la tarde las personas salían de sus casas a reunirse con los vecinos mientras tomaban café, jugaban a la lotería, los niños jugábamos a su alrededor, no faltaba a quien se le ocurriera contar alguna historia de terror o algún hecho real de sus propias vivencias que me ponían la piel de gallina.

Aunque ya crecí bastante desde entonces hay una leyenda en especial que todavía me asusta hasta el punto de morderme las uñas y no querer apagar las luces por la noche.

Fue en esa ocasión que le toco turno a mi mamá para hablar y esto fue lo que dijo:

Cuando yo estaba más chica, que apenas estábamos construyendo la casa, mi papá hizo su taller de puros carrizitos (palo de madera parecido al bambú pero mucho más delgado), estaba un poco retirado de la cocina que es donde pasábamos la mayor parte del tiempo, desde la ventana se podía ver la luz de la lámpara de gasolina y sabíamos que estaba trabajando porque siempre se le hacía noche.

Una vez que mi mamá me pidió que fuera a llevarle de comer porque ya era muy tarde, agarre la comida para llevársela el plato en una mano y las tortillas en otra, el tramo me pareció muy largo para llegar porque estaba bien oscuro, una oscuridad en la que no podía ver el pie cuando daba paso, solo me guiaba por la luz que salía del taller.

Entonces empecé a escuchar pasos junto a los míos, porque la yerba seca tronaba… por más que volteara no podía ver nada así que me apure, y los pasos también conmigo, cada vez lo sentía más cerca, pero afortunadamente llegue pronto al taller, me metí y le dije a mi papá que algo me seguía, entonces el tomo el machete, cerró la puerta, y empezamos a oír la respiración como de un animal muy grande y sus pisadas alrededor del taller, con la poca luz que se escapaba entre los carrizos se veía como un perro grandote, negro, que daba vueltas y vueltas buscando por donde entrar y empezó a rascar las paredes, cuando se volteo de frente le vimos los ojos… ¡rojos como lumbre! Y se sentía su mirada pesada encima de nosotros. Mi papá me metió debajo de una mesa y me dijo que no me moviera, que era el Nahual, entonces el animal dejo de hacer ruido y se fue a la casa porque estaba la puerta abierta, mi papá lo siguió con el machete, y antes de llegar a la puerta se hizo humo y se fue…

Leyenda El Nahual

Me sorprende como ellos lo hablan de forma tan natural, pues mi mamá dijo que después de eso lo vio 3 o 4 veces rondando por ahí, y ni que hablar de que valientes eran porque decían que el Nahual era el Diablo convertido en animal, que se presentaba cuando quería robarse el alma de un niño… yo no sé… a mi me daría horror enfrentar una cosa de esas.

Leyenda del perro rabioso

Una de las cosas por las que discutía diariamente con mis padres era porque yo deseaba que me regalaran un perro. Hasta se podría decir que hice varios méritos para conseguir mi objetivo; me portaba bien, recogía las cosas de mi cuarto, sacaba buenas calificaciones en la escuela etc.

Finalmente una mañana desperté sobresaltado al escuchar unos fuertes ladridos frente mi cama.

– ¡Es un cachorrito! Exclamé con algarabía. – Te lo has ganado – Dijo mi madre.

Aquel perrito apenas podía dar unos pasos, tenía su pelaje de color café claro y los ojos negros como la noche. Inmediatamente nos hicimos amigos, tanto así que todas las tardes salía al patio a jugar con él hasta que oscurecía (olvidando inclusive a veces varias tareas que encomendaban).

Así transcurrieron los años y el vínculo se fue afianzando más y más. De pronto, un día de verano mi padre llegó con la noticia de que finalmente le habían dado en su empresa un merecido periodo vacacional. Nos mostró a mi madre y a mí los pasajes de avión y las reservaciones del hotel.

– Excelente papá pero… Qué vamos hacer con Rob (léase mi adorada mascota). No tenemos con quien dejarlo.

– Por supuesto que sí. No te olvides de la tía Abigaíl, a ella le fascinan los animales. Replicó mi padre.

Total, siguiendo sus sugestiones, hice lo que él me indicó.

Fueron unas vacaciones maravillosas, vimos el mar azul en todo su esplendor, paseamos por la arena y el sol había tostado nuestra piel otorgándole ese color dorado que sólo el Caribe te puede dar.

Desgraciadamente cuando llegamos a casa de mi tía Abigaíl nos recibió con la noticia de que Rob se había escapado “brincándose” la cerca. Desilusionado y cabizbajo regrese a casa. Mis padres intentaron hacerme sentir mejor con la llegada de otro animal parecido pero jamás fue lo mismo.

Transcurridos exactamente ocho años escuché unos ladridos que me parecieron muy familiares. Fui corriendo al patio trasero de mi casa y me encontré con Rob que había regresado. Sólo que noté enseguida que no era el mismo de antes, aparte de la edad, ahora sus ojos yacían inyectados de sangre y sus colmillos parecían de acero.

Leyenda del perro rabioso

Me quedé petrificado sin hablar y sin moverme. El perro se me abalanzó y me mordió la cara hasta que se cansó. Luego del ataque, simplemente su silueta se desvaneció en el viento. Actualmente llevo más de 20 cirugías reconstructivas y aún no consigo articular una sola palabra. Cualquier ladrido me produce un miedo tremendo.

Leyenda de la Lola

La leyenda de la Lola procede de la región norte de Chile, y nos habla sobre el espíritu vengativo de una mujer a la que todos temen.

Todo empezó con un bella y recatada joven de nombre Dolores a la que cariñosamente conocían en su pueblo como “La Lola”, esta muchacha era muy celada por su padre, ya que le pretendía desposarla con un hombre muy rico. Sin embargo, ella entregó su corazón a un muchacho pobre, un humilde minero, con el que contrajo matrimonio en secreto para evitar en enojo de su padre.

La pareja huyó al campo, y ahí el muchacho se hizo de fortuna al explotar una mina secreta junto a algunos compañeros. Pero al poco tiempo, todos estos tesoros sacados de la tierra no les traerían más que desgracias.

El roce amable y cariñoso del joven hacia su mujer, fue convirtiéndose en descuido y malos tratos, sobre todo cuando se excedía en la bebida. Había tomado por costumbre ausentarse días, así que Dolores quiso seguirlo para comprobar que no la engañaba, para su desencanto, descubrió que su marido gastaba todo el dinero en un burdel. Ahí lo esperó, loca de celos y rabia, al verlo salir intoxicado por la bebida, se le fue encima con un puñal y le dio muerte.

Casi de inmediato se arrepintió de sus actos, pero el daño ya estaba hecho, su marido yacía muerto en la puerta de aquella casa de mala nota, y ella se fue corriendo llena de locura, vergüenza y remordimiento. Al llegar a la plaza mayor del pueblo, gritó que su marido había sido asesinado y exigía justicia.

Los hombre del lugar se agruparon y salieron en busca del malhechor, ignorando por completo que Dolores loe envió para despistarlos. Solo a su padre le confesó la verdad, después fue atrapada por una risa incomprensible, propia de los dementes, y luego, envuelta en espanto…falleció.

Hasta aquí, es toda la historia de la vida terrenal de Dolores, pero no todo termina ahí, pues durante su funeral, el cuerpo desapareció misteriosamente, y la leyenda comenzó. Se decía que por obra de fuerzas sobre naturales, el cuerpo de la mujer se había levantado para buscar al homicida de su marido, pero este hecho, condenaba a su alma a vagar eternamente, pues el asesino no era otro más que ella misma.

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Los rumores se volvieron más fuertes, cuando se empezó a hablar de los encuentros con una bella mujer que arrastraba un ataúd, y que preguntaba sin cesar por el asesino de su esposo. Desde entonces, el miedo reina entre pobladores y viajeros, pues “La Lola” convertida en espectro, deambula por ahí, viendo en cada varón la oportunidad de culparle por la muerte de su marido y ajusticiarlo para así quedar libre de sospecha.

El ropero de la abuela

Si hay una cosa que a Baltasar le molestaba era ir a casa de su abuela los fines semana. La razón principal respondía a que la anciana lo único que tenía en su casa para entretenerse era un viejo televisor que solamente sintonizaba el canal donde transmitían sus telenovelas.

Afortunadamente, ese día también estaba invitada a la reunión, la familia de Catalina, prima menor de Baltasar. Con ella se llevaba de maravilla y cada vez que jugaban juntos el tiempo pasaba volando.

Dicho y hecho, inmediatamente después de que se vieron, comenzaron a jugar a esconderse por todos los recovecos de la casa.

Baltasar estuvo buscando durante algún tiempo el sitio ideal para no ser descubierto. Lo halló precisamente en el dormitorio principal de la casa, sitio en donde se encontraba un gran ropero de madera.

Abrió el mueble con cuidado de no mover nada, pues sabía que si hacía el menor desorden, sería reprendido severamente por su abuela. Se acomodó con muchísimo tiento entre los vestidos de la anciana. Dentro del armario se podía percibir un fuerte olor a la naftalina, por tanto en unos cuantos segundos el chico quedó mareado y desorientado.

De momento escuchó una risa débil que provenía de la zapatera, bajo la mirada y no puedo ver absolutamente nada. No obstante, las risas iban incrementando su volumen. Por temor de ser descubierto debido a ese alboroto, intentó rápidamente cambiar el escondite.

Pero la puerta del mueble estaba trabada. El niño gritó con todas sus fuerzas:

– ¡Auxilio, papá y mamá! Estoy atrapado.

Siguió gritando sin cesar hasta que de pronto sintió como una mano le tocaba la espalda:

– Calla niño, ahora vendrás conmigo. Vamos a un lugar del que no se regresa jamás. Replicó la extraña entidad.

Baltasar extendió su brazo derecho hacia atrás y alcanzó a palpar lo que parecía una verruga, característica inequívoca de que aquella criatura era una bruja. Posteriormente el niño emitió un gemido tan fuerte que fue escuchado en toda la casa. Sus padres corrieron para socorrerlo.

Leyenda El ropero de la abuela

No pudieron hacer nada, el infante estaba muerto. Los médicos aseguraron que su deceso fue ocasionado por falta de oxígeno. Lo que nadie pudo explicar fue que en su puño derecho tenía un mechón de pelo color marrón.

La excursión

Recuerdo que estaba muy emocionado, aquella fría mañana de abril. Era la primera vez que la escuela nos llevaba a una excursión fuera de la ciudad, anteriormente todas las visitas habían sido únicamente a museos o ciertas dependencias del gobierno local.

El reloj marcaba las 6:45 de la mañana y ya todos estábamos acomodados en nuestros respectivos lugares dentro del autobús. La distancia que íbamos a recorrer era de aproximadamente 350 km, con lo que según mis cálculos a las 11 llegaríamos a “los Cerezos”, un bellísimo invernadero que estaba enclavado en el bosque.

Raro, pero salimos exactamente a la hora programada. Al principio, todo parecía exactamente igual a las demás visitas, sólo que por alguna extraña razón me sentía diferente. Como a las 8:30 entramos a la carretera y puedo decir que el paisaje era bastante bonito. Se podían observar a través de la ventana grandes pastizales, árboles repletos de frutas etc. Sin embargo, cuando uno es niño se aburre fácilmente. Por esa razón, pronto caí dormido en un profundo sueño.

Me pareció que sólo había cerrado los ojos unos cuantos minutos, más cuando los abrí de nuevo el panorama estaba totalmente cambiado. En principio porque no había nadie en el autobús (ni siquiera estaban las mochilas). Miré mi reloj y éste marcaba las 2:40 de la tarde. Bajé lo más rápido que pude y vi asombrado que me encontraba en medio de la nada, pues a donde quiera que mirara lo único que había era tierra, ni casas, ni gente, ni nada; solamente un camino interminable de terracería.

En ese momento, empecé a escuchar un ruido de motor, efectivamente era un auto que se acercaba a toda velocidad justo al lugar en donde me encontraba. El carro era rojo, de tipo deportivo. Se abrió la portezuela del pasajero y una mujer se asomó y me dijo:

– ¿A dónde vas?

– Voy a los Cerezos, respondí

– Mira qué casualidad, yo también voy para allá. Si quieres te llevo.

– Sí señora por favor, así podré alcanzar a mi grupo. Lo que pasa es que veníamos en una excursión escolar pero me quedé dormido y nadie me despertó.

Diciendo esto, me subí a aquel carro y cerré la puerta.

– No te preocupes Miguel, conmigo estarás seguro.

– Oiga, ¿Cómo sabe mi nombre?

Leyenda de La excursión

Antes de que me contestara, observé que su brazo se había quedado sin piel y únicamente sobresalían los huesos. Estaba paralizado, con las fuerzas que me quedaban traté de gritar pero nadie me escuchaba. Hasta que oí a alguien diciendo mí nombre. En eso desperté, vi mi reloj y decía las 11:15. Mis amigos y los profesores estaban ahí, habíamos llegado a nuestro destino. Me alegré mucho, pensando que aquello había sido sólo un mal sueño, no obstante, me horroricé al ver un retrato colgado en la pared que decía: en memoria de Candelaria Chávez 1933 – 1979. ¡Era la misma mujer del sueño!

Leyenda de la casa embrujada del Morazán

Una chica del departamento de Yoro fue a vivir a Tegucigalpa para cursar ahí la carrera de medicina. Se acomodó junto con otra joven, en las cercanías del Estadio Nacional, dentro del popular Barrio de Morazán. Por un tiempo, todo iba de maravilla, ya que era la mejor estudiante y se había ganado el cariño de compañeros tanto como de los vecinos.

Pero cuando su compañera tuvo que irse, dejándola sola, empezaron a sucederle cosas extrañas; sentía que alguien se sentaba en su cama, y pasaba horas muerta de miedo, no podía gritar para pedir ayuda, o moverse para escapar. Estaba segura que un ente invisible vigilaba su sueño, robándole las fuerzas por lo que buscó la manera de marcharse de ahí cuanto antes.

Afortunadamente, consiguió alojamiento con una compañera de clase, y esperó a su padre, para que recogiera sus cosas, porque ella no quería ni de broma volver a pisar el lugar. Cuando el señor salió de ahí, lo hizo con el rostro pálido y tembloroso, durante el corto tiempo que pasó en la casa, se sintió acechado por una especie de animal que se escondía tras la puerta, también escuchó extraños ruidos, entre ellos, el arrastrar de cadenas.

Aunque la joven se mudó, su vida no mejoró, todo fue en picada hasta que terminó en una muerte trágica… influenciada por algún ser demoniaco afirmaron muchos y es que recordaban claramente que el primer habitante de esa casa, fue un hombre dedicado a las malas artes, el cual compartía sus conocimientos con dos mujeres de apariencia tenebrosa.

Por ahí pasó gente de mucho dinero buscando obtener favores a través de los conocimientos oscuros, donde se involucraban espíritus, demonios, conjuros y maleficios. Así que no fue difícil creer que algún ser de sombras se hubiese quedado en el edificio, pues los inquilinos que vinieron después de él, no duraron mucho en ese lugar, dijeron que vieron sombras, escucharon quejidos y ruidos de cadenas, en una ocasión una pared cayó sobre unos niños y una mujer se quejó de que un hombre extraño se aparecía en su casa, también se encontraban animales muertos, o se tenía que soportar la presencia de alimañas.

Cada día sucedía algún evento extraño, y por esta razón las familias buscaban pronto otro lugar en donde vivir en paz.

Leyenda de la casa embrujada del Morazán

La casa aún está en pie, recibiendo nuevos inquilinos, los cuales duran ahí distintos periodos, pero, al final, como todos los anteriores, terminan huyendo de ese lugar de pesadilla.

El Padre Raúl

El pueblo de La Rosilla estaba muy triste por la reciente muerte del Padre Raúl, el párroco de la iglesia por más de cuarenta años, era muy querido en la localidad y prácticamente conocía la vida de todos los habitantes del pueblo, pues los había visto crecer a todos ellos. Muchos habían sido sus monaguillos en alguna ocasión y le tenían mucho respeto.

Lloraban aun su muerte, pues había sucedido hacia apenas dos días, murió en su cama, de un infarto, según decía el médico. Algunas personas aun no daban crédito del hecho, pues él era muy sano, a pesar de su edad “se echaba su cascarita” con los muchachos y andaba siempre activo reparando la iglesia, que era tan vieja como él y ya empezaba a sentir el tiempo.

No habían podido sepultarlo porque el nuevo Padre no llegaba a dar la misa, pero pasaban a dejarle veladoras en la iglesia.

Roció una señora mayor que le llevaba comida a diario como hacían otras personas del pueblo le dijo a su nieto que estaba lista la cena del Padre, que se la llevara a la iglesia, tras la desconfianza del niño por saberlo muerto, la abuela le explicó que era una tradición, entonces el chiquillo partió hasta la Iglesia, sin instrucciones precisas entró como siempre hasta la habitación del Padre, donde lo vio recostado en la cama, -Pasa hijo ya me moría de hambre, pensé que tu abuela me había olvidado- el niño soltó el plato y con el susto en la cara corrió hasta su casa donde le platicó a la abuela todo lo que pasó.

Al siguiente día reunió la señora a todos en la plaza diciéndoles que era urgente darle Santa Sepultura al Padre pues si no su alma no podría descansar. Todos estuvieron de acuerdo, y fueron por el Padre del pueblo vecino para que los ayudara y ese mismo día lo sepultaron después de la misa.

El niño no quiso llevar más la comida a la Iglesia, así que la abuela lo hizo, estaba a punto de ponerla en la puerta cuando esta rechinó, abriéndose lentamente, dejando ver una sotana entre la abertura, antes de poder levantarse sintió que alguien la tocaba en la cabeza y le decía –Aun no puedo descansar, encuentra la razón hija-.

Leyenda de El Padre Raúl

Después de alborotar al pueblo por tal aparición trajeron gente de la capital para investigar la muerte, concluyeron que alguien lo había envenenado, pero hasta la fecha no se ha encontrado culpable y el Padre sigue pidiendo a cualquier visitante que lo ayude a descansar.

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Leyenda de la institutriz Celina

El Pueyo de Jaca, es una bonita localidad situada en el Valle de Tena, Huesca. Rodeada de un hermoso entorno natural es el típico pueblo de montaña, en ella se encuentra el palacete Pinta de Vista Alegre de los condes de Viñaza, convertido desde hace unos años en albergue juvenil. Actualmente se utiliza como lugar para colonias infantiles.

Pero a mediados del siglo XIX, los Marqueses de Saint Lary, acudían a pasar largas temporadas en él. Ellos habían tenido dos hijos gemelos a los que llamaron Úrbez y Victorián. Para su educación habían contratado a Celina (la hija de un lord inglés) como niñera e institutriz de los pequeños, ella se convirtió en algo más que una niñera, porque los trataba como si fueran sus propios hijos. Celina tenía costumbres aristocráticas, por lo que poco tardó en ganarse la confianza de todos cuantos la conocían. Era encantadora, gran amante de la lectura y, además, acostumbraba a amenizar todas las visitas tocando el piano.

Pero un mal día todo cambio…

El día de Todos los Santos, Celina ofreció un concierto para la aristocracia local en el que interpretó la “Pavana para una infanta difunta” de Ravel, su pieza favorita. Después de eso, estando paseando a los pequeños por el bosque, llegaron a la confluencia de los ríos Caldarés y Bolatica. Se sentó bajo un árbol y se puso a leer una novela dejando a los pequeños en su cochecito, de pronto… una ráfaga de aire lo llevó cuesta abajo directo al rio.

A pesar de echarse a correr tras él, no le dio alcance… los pequeños se ahogaron. Y triste por aquella tragedia, decidió echarse al agua y ahogarse también. Sus cadáveres fueron encontrados tres días más tarde aguas abajo.

Leyendas de terror institutriz celina

La casa fue abandonada… pero no es su totalidad pues la noche de Todos los Santos se escuchan los lamentos de Celina, cuyo espíritu recorre el parque, y distintos rincones de la casa, vestida con su traje de seda blanco. Para acabar tocando en el piano su pieza favorita…

Leyenda de Herne, el cazador fantasma

Existen en Inglaterra multitud de espíritus que deambulaban por los pasillos de los castillos más importantes, pero en este lugar no solo los inmuebles están embrujados, sino también sus arboledas. El bosque de Windsor es uno de ellos. Pues durante las heladas y oscuras horas de la madrugada, en medio del silencio y la espesa bruma, aparece un fantasma con cabeza de ciervo, montado en su caballo infernal.

Algunos creen estar viendo a un indefenso ciervo escondiéndose entre el frondoso follaje, pero al aproximarse, descubren con espanto que se trata de un espíritu, con máscara de ciervo cuya cornamenta agita las ramas al pasar, anunciando su cercanía. Los testigos aterrorizados, corren para contar su terrible visión y se dan cuenta que se han topado con un personaje de leyenda, se trata de Herne, el Cazador. Que ha venido a anunciar una pronta desgracia.

Se dice que este ser espeluznante, fue hace mucho tiempo un hombre, uno de los monteros del rey Ricardo II; al cual le salvó la vida durante una cacería. El rey estaba a punto de ser atravesado por la cornamenta de un ciervo, cuando Herne intervino, quedando herido de muerte. Pudo sobrevivir gracias a los encantamientos de una Bruja, que mediante pociones y hechizos, soldó los cuernos del ciervo muerto a la cabeza del hombre. Este tuvo que pagarle a la hechicera cediéndole sus habilidades en la caza.

Aunque ya no podía ejercer su trabajo, le encantaba salir por las noches a pasear por el bosque. Solo en medio de la oscuridad podía caminar sin que nadie le señalara y se riera de él por tener cuernos de ciervo.

Aun así, muchos cazadores seguían envidiándolo, pues era el favorito del rey. Se encargaron de difundir el rumor de que era un ladrón que aprovechaba la oscuridad para llevar a cabo sus fechorías. Debido a tales rumores Herne fue encontrado ahorcado en un viejo roble.

Tras la muerte de Herne, la venganza del cazador comenzó. Durante una cacería nocturna, el fantasma de los cuernos apareció, y colgó a sus difamadores en el mismo árbol donde el murió. Tomó sus almas y las hace penar junto a él, caminan a su lado, con un gesto sombrío, mientras son vigilados por un búho de astas y una jauría de sabuesos encantados.

Leyendas herne

Herne perdió sus habilidades para cazar animales, pero no la de condenar a los humanos que pisan sus dominios.

Leyenda de Baba Yagá

Baba Yagá forma parte de los personajes más representativos en el folclore y mitología eslava, especialmente en Rusia. Se describe como una vieja, huesuda y arrugada con la nariz azul; tiene una pierna normal y otra huesuda lo que le permite moverse con total libertad entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Baba Yagá es perversa y cruel, se alimenta con personas, las cuales tritura y desgarra con facilidad entre sus dientes de acero. Aunque su dieta caníbal le hace consumir diariamente grandes cantidades de carne, siempre luce delgada y huesuda.

Cada vez que aparece, el viento sopla salvajemente, los árboles gimen, la lluvia cae y la niebla baja para ocultarla, aunque esto no sirve de mucho ya que una multitud de espíritus suelen acompañarla emitiendo gemidos y chillidos. Ella viaja montada en un caldero y usa la escoba para remar en el aire. Vive en una choza colocada sobre dos enormes patas de pollo, así puede desplazarse por toda Rusia, además tiene una valla adornada con cráneos rellenos de velas.

La casa no muestra una puerta, pero Baba Yaga logra entrar pronunciando el conjuro: —Casita, casita, da la espalda al bosque y voltea hacia mí—. Dentro siempre tiene carne y vino, y le atienden sirvientes invisibles, de los cuales solo pueden verse las manos espectrales.

Cuando alguien logra entrar en su choza, ella pregunta si están ahí por voluntad propia o si alguien los envío. Solo una de estas respuestas sirve, afortunadamente, no tiene poder alguno sobre los puros de corazón ya que ellos están “bendecidos” y protegidos por el poder del amor.

Ella gobierna sobre los elementos, tiene a su servicio al Jinete Blanco, el Caballero Rojo y el Jinete Negro, los cuales controlan el día, el atardecer y la noche. Así que no es solamente una bruja terrorífica, si no que puede usar su sabiduría para aconsejar y dar regalos mágicos a los puros de corazón. Ella todo lo sabe, todo lo ve y todo lo revela a aquellos que se atreven a preguntar. Cada vez que responde a un cuestionamiento, envejece un año y para rejuvenecer bebe un té hecho de extrañas rosas azules, por lo cual recompensa enormemente a las personas que le traen alguna de ellas.

La bruja no admite debilidad, y demanda respeto de todos a su alrededor. Si no se lo otorgan, ¡mata!, no hay segundas oportunidades con Baba Yaga.

Leyenda de Baba Yagá

La influencia de Baba Yaga está aún muy presente, incluso fue culpada de causar el desastre de Chernóbil, otros creen que este accidente la despertó.

El Viejo del Costal

Es raro quien no ha escuchado desde su niñez sobre el viejo del costal, con aquellas terribles amenazas de que si no obedecías algún mandato de tus padres serias llevado por él. Probablemente aquel protagonista de las peores pesadillas infantiles, no te asuste mas porque piensas que no es real, pero después de leer esta historia decides.

“El Moruno” estaba gravemente enfermo de tuberculosis como ningún medicamento le había hecho efecto, decidió acudir en busca de la ayuda de una curandera. Esta a su vez lo mandó con Francisco Leona, de profesión oficial barbero, pero que también ejercía como curandero. Francisco a cambio de una cantidad de dinero le entregó su remedio más preciado: beber la sangre que emanara del cuerpo de un niño y untarse en el pecho mantecas calientes. Leona se ofreció conseguir a un niño adecuado para la “sanación”.

Fue en la tarde del 28 de junio de 1910 que Leona y Julio secuestraron a un niño llamado Bernardo de siete años que se estaba jugando en el campo, Leona, sin piedad alguna tomó al infante de sorpresa y lo metió a un saco, así como tantas veces ya lo había hecho con otros. Horas más tarde, Francisco junto a Julio se reunió con El Moruno en una casa abandonada y sacaron del saco al niño medio aturdido. Tras colocarlo sobre una mesa, Leona le realizó un corte en la axila, de la cual emanó la sangre que bebió el Moruno mezclada con azúcar.

Leona y el Tonto Julio llevan al infante moribundo a un lejano lugar conocido como las Pocicas. Por el camino recogieron un par de piedras con las cuales le machacan la cabecita. Rápidamente, Paco Leona le abre el vientre desde el pecho hasta el pubis para sacarle el intestino y el tejido que lo cubre, colocándolo en un pañuelo que les había facilitado la vieja curandera para confeccionar una compresa y aplicársela al Moruno.

Leona y Julio tienen un problema de dinero, que resulta en la denuncia de este último contra Leona, llevándolo a prisión, donde muere de forma misteriosa, antes de cumplir con su condena.

Como amante de la Chamaneria, se le atribuyen a Leona poderes sobre naturales, que lo han hecho trascender las barreras de la muerte y la leyenda dice que cuando se cumple la triste fecha que marcara en el calendario la muerte del inocente, la sombra de Francisco Leona vuelve a rondar saco a la espalda y cuchillo al cinto por las calles de Almería en España.

Leyenda de El Viejo del Costal

El era Francisco Leona, un español, completamente desquiciado y que asesinaba niños y los metía en un saco.

Leyenda del vestido de novia

Los años 40´s, en cualquier parte del mundo, las mujeres aun no tenían la voz y el voto que el día de hoy tienen todas las damas, lo que hacia que fueran sujetas a muchas penurias, primero de parte de los padres, que casi las vendían con dote o buscaban fervientemente como acomodar a las hijas que se rezagaban en el matrimonio.

Tal fue el caso de Beatriz Zepeda, una mujer simple, que no tenia otra aspiración que la de casarse de blanco y el novio que ella tenia, que no era mas que un pobre diablo, si oficio ni beneficio, nada mas no se le veían aspiraciones en la vida, con lo que los padres tuvieron que entrar en escena, consiguiendo partido, con un dote, para que la hija menos agraciada, por fin se casara.

Beatriz comprendía, que ella no se mandaba sola, así que acepto todo lo que sus padres le impusieron, con lo que al paso del tiempo, llegaron con un caballero distinguido y el cual se notaba que estaba interesado por ella.

Se comprometieron, pero lo padres tuvieron la mala fortuna de creer en el individuo, con lo que le dieron el dote, y a su hija le compraron el mejor vestido de novia, que el dinero podía comprar en esas fechas.

Todo estaba listo, y la fecha de la boda llego, los invitados llegaron, los familiares tambien, el único ausente fue el novio, que había escapado desde el mismo día, en el que le liberaron la dote.

leyenda vestido de noviaBeatriz, llorando se encerró en su cuarto, con su mismo vestido de novia, se colgó de una de las vigas de su recamara, y dio fin al tormento de vida que tenia, aun cuentan que en esa casa por las noches, se ve el vestido de novia, saliendo por la que fuera la ventana de Beatriz y un lamento que cualquiera que lo escuchara, salia corriendo del lugar.

La leyenda del tótem indio

A César le gustaba entrar a las subastas de productos antiguos, pues de vez en cuando encontraba alguna que otra “ganga”. En una ocasión, estaban exhibiendo un viejo tótem de piedra con la figura de lo que parecía ser un jefe indio. Al ver que nadie pujaba por dicho objeto, nuestro hombre ofreció la ínfima cantidad de $200 y con ello consiguió llevárselo a casa.

Al llegar a su hogar, lo primero que hizo fue dirigirse a donde estaba una de sus hijas y le comento: – Mira mi nueva adquisición. ¿No es maravillosa?

La muchacha no quiso herir los sentimientos de su padre, pero en su interior pensaba que aquello era lo más horrible que había visto en mucho tiempo. Se limitó a asentir con la cabeza. Y es que no sólo era feo, sino que provocaba terror al mirar a la figurilla directamente a los ojos.

Pronto se hizo de noche y los miembros de esa casa se dirigieron a sus aposentos. La chica empezó a dar vueltas en la cama, sin poder conciliar el sueño. Cuando por fin lo logró, comenzó a soñar que su alma se desprendía de su cuerpo y comenzaba a viajar a un lugar distante, pero que al mismo tiempo ya conocía. En un principio, todo lo que veía era bellísimo, lagos de aguas cristalinas y prados más verdes que las esmeraldas.

Sin embargo, la vista se transformó en algo desolador, lleno de árboles marchitos, criaturas extrañas y sobre todo un aroma a azufre que inundaba el ambiente. Luego la joven puso sus pies sobre el suelo y vio que estaba en medio de una ceremonia en donde estaban a punto de hacer un sacrificio humano.

Horrorizada vio que la víctima no era otro más que su padre, a quien el hombre del tótem le arrancó el corazón. A la mañana siguiente, la chica fuera platicarle a éste lo sucedido y se sorprendió al saber que él había tenido el mismo sueño. Sin miramientos el hombre tomó la figura y la destrozó con la ayuda de un martillo. Después se enteró de que la estatuilla estaba maldita y que de no haberla destruido él y su familia hubieran terminado en el limbo.

Leyenda de Ojo de Agua

Entre los lugares más conocidos de Orizaba, Veracruz, aquel que goza de mayor popularidad es sin duda Ojo de Agua. Pues según cuenta la leyenda desde hace mucho tiempo han ocurrido situaciones verdaderamente extrañas alrededor de la zona del balneario.

En una de esas historias, se vio involucrado un humilde trabajador cuando regresaba a su casa en medio de la oscuridad de la noche proveniente de su trabajo. Venia completamente solo, y tomó la ruta que pasaba por el balneario, sin hacer caso de las advertencias ni consejos sobre las apariciones y espectros que deambulaban por ese lugar.

Cuando caminaba cerca de los restos de lo que fue un pozo de agua, pudo escuchar a un niño llorar. Entonces se detuvo, miró alrededor y buscó en la obscuridad, ahí encontró a un niño sentado llorando desconsoladamente junto al pozo. Al preguntarle la razón de su llanto, dijo que estaba extraviado y le pidió de favor lo llevara cargando a la iglesia de Potrerillo, ya que tenía algunas dificultades para caminar, y que con toda seguridad sería más fácil para sus padres que lo encontraran ahí.

El hombre mostró algo de sorpresa ante aquella petición, pero al verlo tan pequeño e indefenso, no tuvo ningún inconveniente en hacer lo que le pedía y cargarlo en sus brazos. Entonces el niño le dijo que por ningún motivo volteara a mirarlo sin haber entrado a la iglesia. Enfilaron así rumbo al templo, pero a unos pasos de la entrada, se empezaron a escuchar algunos ruidos extraños, tan aterradores y desconcertantes, que el hombre tubo que voltear a ver si el niño estaba bien… su cara se llenó de terror al descubrir que lo que llevaba en brazos era un monstruo que se carcajeaba de manera terrorífica.

El hombre arrojó al extraño ser al suelo y corrió a refugiarse al interior de la iglesia, en donde había unas cuantas personas, que escucharon las carcajadas dela criatura, pero no pudieron verla.

Leyendas mexicanas ojo de agua

El sacristán le explicó a aquel asustado hombre, que la leyenda cuenta que el día que el monstruo logre entrar a la iglesia, el caudal de Ojo de Agua crecerá tanto, que Orizaba desaparecerá por completo bajo el agua.

Leyenda del Niño de El Charcón

Era una noche de verano oscura y sombría, donde las sombras de la noche se extendían a lo largo del camino, un comerciante pasaba por el río de “El Charcón” justo en los límites del estado de Hidalgo y Querétaro. Un hombre a carreta cabeceaba fatigado por una larga jornada de trabajo.

Un ruido estruendoso lo hizo perder la somnolencia, volteo hacia todos lados, pero no consiguió ver absolutamente nada, en medio de la negra noche fue presa del pánico y con una incontenible angustia echó las mulas a correr, jalaron con fuerza la vieja carreta pero se sentía una pesadez en ruedas, que se movían de forma forzada. Una de ellas golpeó con algo extraño y se rompió en pedazos por completo. La carreta volcó, el señor recibió un golpe en la cabeza quedando inconsciente tirado en el suelo.

Cuando volvió en sí, pudo ver con un terror mortal que entre los cascajos de la rueda, había pedazos del cuerpo de un niño que yacía metros atrás, desmembrado por la fuerza de la rueda, después de ser arrollado por la carreta, a la orilla del camino con el semblante de un cadáver rígido, los oídos derramaban abundante sangre y la luz de sus ojos se había extinguido.

Un grito agudo de desesperación resonó fuerte a través de los cerros. El hombre permaneció inmóvil por varios minutos, a pesar de sus intentos, permanecía tirado en el suelo presenciando la horrible escena.

Cuando al fin pudo reaccionar, en un acto de humanidad, sepultó al niño ahí mismo, pero en otro más común, se marchó del sitio, si averiguar quién era, o de donde venia.

Leyenda del Niño de El Charcón

Se dice que en las noches de verano cuando cruzas en tu auto los límites de Hidalgo y Querétaro, se ve a un niño caminando a la orilla de la carretera pidiendo aventón y que cuando lo pasas y miras por el retrovisor aquel niño se encuentra sentado en el asiento trasero de tu auto con el rostro ensangrentado.

Leyendas de terror para niños

Leyenda de terror El hotel embrujado Driskill

Desde niño soy fanático de los Vaqueros de Dallas, por eso cuando tuve la suerte de ganarme un viaje con todos los gastos pagados, el cual incluía la estancia en un hotel de lujo, no lo pensé dos veces y acudí rápidamente a la embajada a tramitar mi visa y mi pasaporte.Pregunté en una agencia de viajes, cuáles eran los vuelos que llegaban a Austin y me dijeron que para esta semana sólo había dos.

Compré mi boleto y esa misma tarde abordé el aeroplano me llevaría a vivir una de las experiencias paranormales más terribles que me han pasado.

Llegué a mi destino ya me estaba esperando un guía de turistas (que por cierto, hablaba un perfecto castellano). El me mencionó que iba acompañarme al hotel Driskill y que por la mañana iniciaremos el tour.

Arribé a la calle en la que se encontraba el lugar de descanso y quedé estupefacto al observar la magnitud de la construcción. Aquel era un edificio gigantesco que en su interior albergaba un enorme salón de baile y hasta dos restaurantes.

Caminé hacia la recepción y el encargado del hotel me saludo:

– Buenas noches. ¿Hay algo que en que lo pueda ayudar?

– Sí, mi nombre es Maximiliano Rodríguez, el ganador del concurso “Conoce Texas”.

– Lo estábamos esperando. Por favor, muéstreme su pasaporte para poder corroborar su identidad y así darle la llave de su cuarto.

Traté de subir a mi habitación por uno de los asesores, pero tenía puesto un letrero de “Fuera de Servicio”.

Se me hizo un poco extraño que apenas a subir por las escaleras, todo el ruido que había en el vestíbulo se desvaneció y sólo se escuchaban mis pisadas en la alfombra. En ese momento sentí como algo helado me recorrió de pies a cabeza y sólo resolví ingresar a mi cuarto y meterme en la cama.

Como a las tres de la mañana, llamaron a mi puerta insistentemente. Era una voz de mujer, aunque por más que traté de verla por la mirilla me fue imposible. Abrí la puerta y me percaté de que era una dama muy pálida vestida de novia que preguntaba en inglés insistentemente por su prometido.

Yo le dije que el cuarto era el equivocado y que por favor buscara en otra habitación. Cerré la puerta y a los pocos minutos oí de nuevo gritos, sólo que esta vez se trataba de risas que procedían de las escaleras.

Me asomé y observe a una niña que estaba jugando con una pelota de playa en el pasillo.

– Ten cuidado, le grité.

Leyenda de terror El hotel embrujado Driskill

En eso la niña se volteó y vi con horror como tenía el cuello roto y le faltaba parte de un pómulo. Mis nervios no aguantaron más, por lo que tomé mi equipaje y salí de ese lugar corriendo. Después me enteré en las noticias que era uno de los hoteles embrujados más famosos del mundo aunque yo no lo sabía.

El Esposo de la Bruja

Federico era la envidia de muchos en el pueblo, pues estaba casado con la mujer más bella de todas, resaltaba entre las demás por su estupenda figura y su piel tan blanca como ninguna otra la tenia. Cierto hecho no parecía raro para los hombres que estaban perdidos en sus encantos, pero a las mujeres, les levantó sospechas el no saber de dónde venía, porque era tan diferente a las demás, y que hacía en medio de la sierra donde Federico la encontró meses atrás.

Cuchicheando a espaldas de enamorado las ancianas de la ciudad decían que era una Bruja, por supuesto que al llegar a oídos del hombre que era su esposo, la defendió ante todos, intentando irse con ella, alejarse de aquel dañino lugar se despidió de su madre, está en conjunto con las ancianas, dueña de la misma idea, le pidió a su hijo con el corazón en la mano que no se marchara, que diera una oportunidad, para probar que lo que decían era verdad, que esa noche se fingiera dormido y salieran después los dos para ver como la Bruja se quitaba el cuero de mujer y se convertía en animal.

Lo hizo así el hombre, una vez que la bella dama lo vio dormido, salió hacia el patio trasero, bajo un árbol de aguacate se quitó la piel, la dejó caer al suelo, viendo su verdadera cara, arrugada y fea, el esposo no pudo tomar detalle porque en un salto emprendió el vuelo en forma de lechuza.

La madre le ordenó entonces al vástago que esparciera sal sobre el cuero, lo cual obedeció sin refutar. Esperaron entonces el regreso de la Bruja.

A la cual vieron de espaldas, después de dejar el disfraz de lechuza, solo se apreciaba la horrible joroba llena de llagas, un cabello seco y escaso, que blanqueaba en pedazos de su cabeza, y las horribles garras negras con las que se ponía el cuero de mujer.

Aun no terminaba de hacerlo cuando empezó a retorcerse por el suelo, rasgándose la piel, gritando y chillando como un puerco, se daba de topes contra el árbol, por el dolor que le producía la sal en todo el cuerpo, hasta caer muerta.

El Esposo de la Bruja

Cuenta la Leyenda, que en lugar aun puede presenciarse la escena, quien pasa por ahí, escucha los terribles gritos de dolor, y si la curiosidad lo conduce al lugar exacto, el ánima de la Bruja aun se revuelca con el cuero de mujer a medio poner.

Leyenda del Panteón de Santa Paula

En la colonia Guerrero antes había un panteón llamado Panteón de Santa Paula, estaba por los rumbos de Garibaldi. A recientes fechas el cementerio ya no existe porque lo demolieron para construir unos departamentos, o algo parecido.

Pero allá por sus épocas de gloria en el siglo pasado, era un panteón muy famoso porque ahí sepultó a gente importante del siglo XIX, incluyendo a Antonio López de Santa Anna, o al menos una parte de él, porque se dice a manera de tradición oral, que ahí le dio cristiana sepultura con todos los honores a la pierna que le volaron en una guerra.

Fuera de los celebres personajes que se vinculan a este lugar, lo que más llama la atención es que en ese panteón había muchas apariciones y espantos que mucha gente había tenido la mala fortuna de ver. Se escuchaban todas las noches los llantos de niños, y personas mayores, que eran más bien alguna especie de lamentos.

No falta quien tenga presente que alguna vez vio salir del cementerio a una mujer completamente vestida de negro, parecía que estaba de luto, quien la veía la primera vez, encontraba un poco raro que ella se encontrara dentro del panteón cuando este ya tenía sus pesadas rejas de hierro cerradas, pero esa extrañeza se tornaba en espanto, cuando sin esfuerzo alguno, atravesaba las rejas metálicas volviéndose traslucida en instantes, cruzando la calle frente a sus inmóviles espectadores, para recorrer cierto tramo flotando a unos centímetros del suelo, hasta llegar a una casona que estaba por el rumbo. Donde se perdía de vista, dejando detrás un pobre transeúnte asustado y con la sangre helada.

Leyendas mexicanas Panteón de Santa Paula

Ha habido desde entonces muchos cambios y remodelaciones por el rumbo, muchas construcciones fueron demolidas, ¿será, que ella no ha olvidado su recorrido, y se pasea aun por las calles de la Guerrero?…

El fantasma de la ventana

La historia que enseguida voy a relatarles, me acaba de suceder hace unas pocas semanas. De hecho, fue comenzando junio fecha en la que me mudé de casa. Mi apartamento es pequeño, pero tiene muchísimas ventanas y como está ubicado en el quinto piso de un edificio, la vista es inmejorable.

Una tarde, el cielo se ennegreció y en cuestión de segundos se comenzaron a escuchar truenos fortísimos. A mí en lo particular me gustan las tormentas fuertes, pues hasta cierto punto el sonido del agua y del viento golpeando contra las paredes me parece relajante. Tomé un libro de la repisa, me acomodé en un sillón y justo cuando me disponía a leer empecé a escuchar unos golpecitos en la ventana del comedor.

Fui hacia ella, pero no había nada, ni siquiera una rama que por efecto del viento rosara el vidrio. Apenas había regresado a mi lugar cuando volví a escuchar aquel sonido, sólo que ahora con mayor fuerza. Era como si con un dedo de la mano estuvieran golpeando, como cuando le tocas al cajero para que te atienda. En fin, esta situación se repitió varias veces, hasta que apareció la figura de un hombre. Lo que llamó mi atención es que éste llevaba la ropa ensangrentada.

Desconozco la razón, pero no sentí miedo, al contrario, abrí la ventana y le pregunté:

– ¿Qué es lo que necesitas?

– Ayuda… ayuda. Era todo lo que decía.

– ¿Quieres que te siga?

Él asintió con la cabeza. Me puse una chaqueta y salí corriendo. Cuando llegué a la puerta del edificio, aquel hombre estaba esperándome. La sangre de su vestimenta, había desaparecido por completo.

Me dijo: – ¡No hay tiempo, corre hay que sacarlo!

Lo seguí lo más rápido que pude, hasta que se detuvo frente a un auto que se había estrellado contra la caja de un tráiler. De momento, empecé a escuchar gemidos provenientes del asiento trasero. Se trataba de un niño pequeño, como pude lo saqué de ahí sin hacerle daño. En eso, un escalofrío aterrorizante recorrió todo mi cuerpo al percatarme de que aquel hombre que pedía auxilio, yacía con el cráneo completamente destrozado dentro del vehículo.

Leyenda de terror El fantasma de la ventana

Poco después llamé a la policía informando del accidente. A partir de ese día creo en fantasmas.

La monja

Hoy en día la gente esta tan ocupada en su vida diaria que no tiene tiempo de poner atención a todo aquello que lo rodea, además de que casi cualquier suceso tiene una explicación científica razonable. Pocos pueden creer en los sucesos paranormales, sobre todo si no se viven en carne propia, se rechaza todo que no corresponde a la razón, y aun siendo de los que exigen “ver para creer”, a fin de cuentas se encuentra una duda razonable para desechar cualquier evento sobrenatural.

Aun así estos siguen existiendo, y podemos toparnos con ellos en los lugares menos pensados. Como le sucedió a esta familia.

Era costumbre bien arraigada para la familia ir a misa cada domingo, ahí se encontraban con el resto de los parientes y se iban juntos a comer a casa de la abuela. Ese día, Julián decidió pasar la semana siguiente con la anciana, y ella estuvo muy gustosa de recibirlo en su hogar. La mañana siguiente, muy temprano, sonaron las campanas llamando a misa, y la abuela despertaba al pequeño para que la acompañara.

A sus siete años, no tenía mucha intensión de levantarse temprano para ir a la iglesia, pero todo lo hacía por complacer a la dulce viejecita.

Aún estaba algo oscuro, y solo unas cuantas personas andaban por las calles, al llegar a la iglesia, todo lucia aún más sombrío, pues los frondosos árboles no dejaban pasar claridad alguna. Aunque en niño y la anciana caminaban a paso apresurado para no llegar tarde, una monja los rebasó, y el niño no pudo evitar notar que a la religiosa en cuestión no se le veían pies ni manos y más que caminar, ella iba flotando.

Julián muy impresionado trata de alertar a la abuela, pero de inmediato la monja voltea emitiendo un reclamo – ¿acaso he perdido el derecho de entrar en la casa de Dios solo porque he muerto? -, dicho esto, la monja vuela hacia ellos y los atraviesa dejando solamente sobre su piel una sensación de frio y en su cara un semblante de miedo como ninguno.

leyenda de terror de La monja

La abuela sigue yendo a la iglesia, igual todos los días, pero el pobre de Julián, no ha vuelto a poner un pie en ella, no sea que se encuentre de nuevo con el fantasma de la monja que aun después de muerta, sigue profesando su fe ante los ojos de los incrédulos.

Leyendas Mexicanas para niños

Cruz Verde de Monterrey

El paramédico de la Cruz Verde de Monterrey Eduardo Rivera cuenta que algo extraño ha estado ocurriendo por las noches. Varios fenómenos se han manifestado en sus instalaciones causando sorpresa en más de uno. Dice que en una de las paredes del pasillo que van a dar al área de enseñanza vio una sombra y después un bote se comenzó a mover, todos salieron corriendo de donde estaban para ver que sucedía, y al llegar vieron como el garrafón de agua había sido movido más de un metro.

Otro paramédico ha dicho que una noche le golpeaban a la puerta del cuarto de descanso fuertemente, reacciona asustado por el ruido repentino y porque la toalla que colgaba ahí había caído, con rapidez se levanta de la cama y al abrir la puerta ve correr una sombra por el pasillo, aunque hace esfuerzos por perseguirla se da cuenta al darle alcance que no era una persona, solo una sombra.

Pero el hecho que les hace enchinar la piel, es que con la cámara de un teléfono celular captaron la imagen de un aparente “ente” que se presentó en el lugar en una intervención médica de la sala de urgencias.

Tomaron la fotografía al lesionado para mostrarla posteriormente con fines de entrenamiento, pero al ver la fotografía tomada tiempo después, se dan cuenta que aparece en ella un niño, cosa que les parece extraña porque la paciente solo iba acompañada de tres adultos. La fotografía fue analizada por expertos, que concordaron que no había truco alguno en ella, y sea lo que fuere, había estado ahí presente cuando se tomó la fotografía.

leyendas mexicanas Cruz Verde

Hay quienes aseguran haber visto a aquel niño hacer travesuras por los pasillos, del ahora extraño hospital. Parece que el haber sido visto le dio as confianza, que ahora vaga por el lugar como si fuese su propia casa.

Leyenda del payaso

La leyenda del payaso forma parte de nuestra categoría de leyendas de terror. trata de Miguel Ojeda, nunca hubiera querido seguir los pasos de su padre, pero ahí estaba, de frente ante el traje de payaso, que su papa había dejado como herencia, sabia que poniéndoselo, cambiaría radicalmente su forma de ser, así lo había notado, desde que vio que su padre lo había comprado en un lugar de segunda mano.

El éxito le llego de inmediato a su padre, el cual había sido un alma de dios con sus hijos, hasta el día en que se puso ese maldito traje, el dinero empezó a llegar a manos llenas, ya le reconocían en todas partes, lo que le empezó a subir el ego.

Cambiando con el, sus hermanos y hasta su madre, termino por abandonarlos, y siempre supimos que había sido por ese maldito traje de payaso, así empezó la leyenda del payaso que siempre reía.

En realidad, Don Manuel Ojeda, se había vuelto tan irreverente, que hacia reír a todos en donde se presentara, el mismo don manuel no dejaba de reír, y así murió, de un ataque de risa, que le provoco un paro cardíaco, muriendo en total soledad, sin la compañía de nadie de su familia.

Pero porque tenia la necesidad de seguir sus pasos, de ponerme dicho traje que solo había traído desgracias a la familia completa, la respuesta la quería conocer, de como el padre, no se había podido contener, de poder seguir con su vida normal, o nada tenia que ver el traje, sino que siempre había sido la forma de ser de nuestro padre, y el traje de payaso, solo había sido un pretexto, para sacar la verdadera persona que tenia adentro.

Se puso el traje, para empezar su propia leyenda del payaso, y al empezar a actuar, en uno de los compromisos que había dejado pendientes su padre, noto, que al ponerse ese traje, la confianza en el aumentaba, ya no había tristeza, todo le daba risa, esa risa que contagiaba a todos los que lo veían.

Era verdad, empezó a pensar, mientras seguía el show, este traje es una bendición o una maldición, pero necesito saber si me volveré como mi padre, o sera que el era muy débil, y el traje se apodero de el. eran las interrogantes que tenia al momento de terminar el evento, del cual salio airoso, y con el estado de animo muy arriba, ya no sabia que pensar, al quitarse el traje, todo volvía a ser igual, la tristeza volvía.

leyenda del payaso

Lo comprobó, la leyenda del payaso, era verdadera, según el que lo trajera, le cambiaba la forma de ser, hasta meterse dentro de el, como cuando el suero entra por las venas, no sabia que hacer, si seguir adelante, o terminar de tajo, para no seguir con la suerte que había tenido su papa.

Y la leyenda del payaso, termino, Miguell Ojeda, a su vida le dio, un vuelco, al volver a ser el mismo que siempre fue, quemando el traje de payaso, para nunca volver a tener la ansiedad de ser quien nunca fue.

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