La Leyenda de los Volcanes

La leyenda de los volcanes es una historia mexicana que proviene de la época prehispánica. El relato involucra a dos de los volcanes más famosos de esta nación. Obviamente me refiero al Iztaccíhuatl y al Popocatépetl. Este último en años recientes ha adquirido una mayor popularidad, debido a que se ha incrementado su actividad.

Es decir, con cierta frecuencia arroja al ambiente ceniza y vapor de agua, lo que los lugareños ubicados en el estado de Puebla conocen como “fumarolas”. Por su parte, las autoridades han desplegado varios esquemas de protección civil, los cuales tienen el objetivo de salvaguardar a la población, en caso de que el volcán haga erupción. Hasta la fecha, el semáforo de alerta se mantiene en “Amarillo Fase 2”.

La Leyenda de los Volcanes

Leyenda de Popocatépetl e Iztaccíhuatl

La leyenda del popocatepetl e iztaccihuatl pertenece a la mitologia mexica o azteca, aunque existen otras variantes de este relato, las cuales exploraremos en los siguientes subtemas. Por lo pronto, empecemos con la historia.

Hace más de 600 años, el pueblo azteca dominaba gran parte de la región conocida como Mesoamérica. Eso significaba que los pueblos que convivían con ellos, tenían la obligación de entregarles ofrendas frecuentemente a modo de tributo.

Esta situación hizo que el cacique de Tlaxcala comenzara una cruenta lucha contra los aztecas, pues éste anhelaba que su pueblo quedará libre del yugo opresor de aquellos que tenían a Quetzalcóatl como su dios supremo.

Leyenda de Popocatépetl e Iztaccíhuatl

Algo que no hemos dicho es que el señor tlaxcalteca era padre de una bellísima princesa de nombre Iztaccíhuatl, se dice que el día que nació los dioses permanecieron horas admirando su gran hermosura.

Era tan linda que incluso cuando caminaba entre las flores del campo, estas también volteaban a admirarla. La muchacha creció y se enamoró de Popocatépetl, un valiente guerrero tlaxcalteca.

El sentimiento de afecto fue recíproco entre ambos muchachos y pronto la pareja se juró amor eterno. Sin embargo, antes de ir a la guerra, el soldado pidió hablar con el cacique de Tlaxcala, para que éste le concediera la mano de su hija en matrimonio.

El padre de la princesa aceptó con una única condición, la que consistía en que el guerrero debía regresar victorioso de la batalla.

No bien habían transcurrido un par de meses, cuando otro de los soldados de esa región, empezó a esparcir el rumor de que Popocatépetl había muerto asesinado por soldados aztecas.

La noticia se esparció rápidamente por todos lados, hasta que llegó a oídos de Iztaccihuatl, quien de inmediato sintió como su corazón se quebraba en mil pedazos. Su padre trató de consolarla por todos los medios posibles, pero a la joven ya no le interesaba formar parte de este mundo, si su amado había partido a la tierra de los muertos.

El estado de salud de la muchacha se fue deteriorando poco a poco, hasta que una mañana finalmente falleció de tristeza.

Después Popocatépetl retornó a su pueblo tal y como lo había prometido. Es decir, victorioso y listo para contraer nupcias con su amada. No obstante, toda aquella felicidad se transformó en llanto y pena cuando el padre de la princesa, le comentó a su prometido acerca de su reciente fallecimiento.

– ¿De qué sirvió derrotar a los aztecas en la batalla, si no puede cumplir mi sueño de casarme con la mujer que amaba? Se preguntaba Popocatépetl.

El cuerpo de la joven, aún estaba en perfectas condiciones, pues su progenitor les había pedido a sus sacerdotes que lo mantuvieran en buen estado hasta que Popocatépetl arribara.

Posteriormente el guerrero tlaxcalteca ahora convertido en general, ordenó a sus huestes que construyeran un enorme altar en donde poder velar a Iztaccíhuatl. El altar en donde se acomodaron los restos mortales de la joven, era gigantesco. Hay quien dice que al menos fueron acomodadas 10 losas de piedra pulida una sobre otra, a fin de que la joven quedara colocada como si estuviera en un pedestal.

Dolorido por el fallecimiento de su amor verdadero, Popocatépetl la cargó y la colocó en la cima. Luego, con lágrimas en los ojos, le dio un beso en la frente y se dispuso a bajar.

A pesar de eso, había algo que lo invitaba a permanecer junto a ella. Por esa razón, tomó una antorcha y se arrodilló a su lado para velarla. Pronto las horas se hicieron días y los días semanas.

Lo más sorprendente es que la tea continuó encendida hasta que finalmente el fuego fue extinguido por la nieve invernal, misma que se encargó de cubrir a los dos cuerpos.

Por increíble que parezca, ambos fueron transformados en volcanes por obra y gracia de la naturaleza. Es más, la gente que vive en las faldas del volcán, asegura que los restos de lava que emergen del cráter de “Don Goyo”, son los latidos de su corazón, que aún se encuentra enamorado de su princesa.

Vale la pena destacar el hecho de que esta leyenda fue traducida al castellano, gracias a los evangelizadores que arribaron procedentes del viejo continente a México, luego de la llegada de Hernán Cortés.

Finalmente, otro dato que complementa a la leyenda del Popocatepetl, es la versión de los habitantes de Veracruz, quienes afirman que el Pico de Orizaba, se formó de manera similar.

Los que saben sobre este tema aseguran que el soldado que difundió la noticia de la muerte de la hija del cacique de Tlaxcala, no pudo soportar el sentimiento de culpa y huyó hasta Orizaba en donde se sacrificó.

Popocatépetl e Iztaccíhuatl

Popocatépetl e Iztaccíhuatl

Existen leyendas de volcanes alternativas al relato contado anteriormente. Desde luego, esto no debe tomarse como algo negativo, ya que, por el contrario, entre más variantes haya de la crónica, mayor será el enriquecimiento de esta historia clásica.

Digo esto porque hay otra adaptación en donde se dice que Tezozómoc es el padre de la princesa. Además, éste no envía a pelear a Popocatépetl al centro del país, sino hasta el territorio que hoy se conoce con el nombre de Oaxaca.

Por si eso fuera poco, Tezozómoc le concede la mano de su hija al guerrero de muy mala gana, esperando que perezca en una de las batallas. Sin embargo, Popocatépetl vuelve triunfante de la guerra y al saber que su prometida ha fallecido, acude de inmediato a su tumba para despedirse de ella.

Sin embargo, cuando llega y la ve en su lecho de muerte, siente un fuerte dolor en el pecho, lo que hace que se incline junto a ella y a los pocos minutos pierda la vida a causa de esa terrible impresión.

Por su parte, los dioses que representaban a la tierra y a la muerte quedaron tan conmovidos por la historia de amor entre Popocatépetl e Iztaccíhuatl que decidieron convertirlos a ambos en volcanes y luego cubrirlos de nieve, para que así el cariño que se profesaron en vida, permaneciera de ese modo hasta la eternidad.

Leyenda de los Volcanes para Niños de Primaria

La leyenda de los volcanes para niños de primaria es un relato clásico que los profesores cuentan a sus alumnos tanto en planteles que pertenecen al sector público, como en aquellos que forman parte del sector privado.

Esta era una de las lecturas que venía incluida en los libros de texto gratuitos entregados por la SEP a todos los niños de educación básica a lo largo y ancho de la República mexicana, debido a que esta crónica refleja una mezcla perfecta entre los hechos fantásticos y aquellos que son reales.

Puesto que, por un lado, se hace mención a los distintos mitos que de una u otra forma intervinieron para que los dos prometidos consagraran su amor por siempre. Mientras que por el otro tenemos a los volcanes en sí, es decir, ese par de majestuosas montañas que engalanan el paisaje de México.

Leyenda de los Volcanes Corta

Leyenda de los Volcanes Corta

Hay una leyenda de los volcanes corta en donde los hechos sucedieron de manera diferente. De nuevo nos encontramos con la figura de Tezozómoc, o sea, el cacique de Tlaxcala, quien tiene planes de sacrificar a su hija para entregársela a los dioses.

Cabe aclarar que esa idea nada tiene que ver con que Iztaccíhuatl fuera una princesa, sino más bien porque era la joven más bella de la región. De acuerdo con las tradiciones mesoamericanas, de vez en cuando jóvenes hermosas eran entregadas en sacrificio, para que así los dioses protegieran al resto de moradores de esa zona.

Popocatépetl, al saber esto quiso huir con su amada a un lugar seguro lejos de aquel valle, pero no pudo hacerlo, ya que el padre de la joven lo envió a la guerra.

Con esa acción Tezozómoc tendría la situación perfectamente controlada. Es decir, por un lado, tendría suficiente tiempo para llevar a cabo el sacrificio de su hija sin que nada se lo impidiera.

Mientras que, por el otro, mantendría al guerrero ocupado librando cruentas batallas.

Uno de los sacerdotes más respetados de la comunidad, fue el encargado de inducir al sueño eterno a la joven Iztaccíhuatl, dándole a beber una poción especial. Esta pócima hizo que dicha mujer pareciera que estuviera dormida.

Cuando volvió Popocatépetl, buscó a la princesa por todos lados, hasta que la encontró sobre una bellísima tumba a la que alumbraba el sol cada mañana.

Sin pensar en las consecuencias, tomó del cuerpo y corrió a toda velocidad hasta que se internó en el bosque. Después, suplicó por varias horas a los dioses que los protegieran a los dos de la ira de Tezozómoc.

Esta fue una de las poquísimas veces en las que las deidades aztecas mostraron total compasión, pues, aunque el alma de la muchacha se les había entregado, tomaron la decisión de cumplir los deseos del guerrero.

Pronto la tierra cubrió por completo a los dos cuerpos. Seguidamente, delicados copos de nieve empezaron a caer. En el instante en el que el hechizo terminó, ambos fueron transformados mágicamente en volcanes.

Finalmente, sólo nos resta hacerte una pregunta ¿Tú conoces otra versión de la leyenda de los volcanes popocatepetl e iztaccíhuatl?

Popocatépetl

Popocatépetl

La palabra Popocatépetl procede del náhuatl y en español se podría traducir como “La Montaña que humea”. También, es uno de los volcanes con mayor altitud dentro de la República Mexicana.

Debido a que se encuentra en una zona en donde hay una gran aglomeración de personas, las autoridades locales y federales han desplegado planes de evacuación, en caso de que llegara a presentarse una erupción.

Algunos de los sobrenombres de este cráter son: El Popo o “Don Goyo“.

Su área es superior a las 280,000 ha y ostenta una altitud mayor a los 5000 m. En las faldas del volcán, hay una gran biodiversidad. Es decir, se puede observar una multitud de especies tanto de flora como de fauna.

Durante muchos años, su pico estuvo completamente cubierto de nieve. No obstante, en las últimas décadas, la cantidad de hielo ha disminuido considerablemente, dado a las constantes exhalaciones de su cráter.

Por último, los expertos calculan que, desde la formación de este volcán, ha habido un total de 41 erupciones, lo que no descarta que en un futuro cercano se llegara a presentar otra, pues como sabemos, una de las funciones de esta clase de montañas, consiste en liberar la presión que proviene del centro de la Tierra.

Iztaccíhuatl

Iztaccíhuatl

De la misma manera que ocurría con Popocatépetl, el nombre Iztaccíhuatl también proviene del náhuatl y significa: Mujer Blanca. A pesar de ello, las personas han modificado su nombre coloquial a “La mujer dormida“, debido a que se asemeja a una dama que está recostada.

Éste es el tercer volcán más alto de todo México. Se sitúa en las fronteras de los estados de Morelos, Estado de México y Puebla. A esto también se le denomina como Eje Volcánico Transversal.

El clima en sus laderas es más bien frío y durante gran parte del año, suele aparecer la niebla.

Finalmente, un galardón que nos llena de orgullo a todos los que somos mexicanos, es el reconocimiento que le otorgó la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura al nombrarlo como Reserva de la Biosfera en el año de 2010.

Cada vez son más las personas que acuden a visitarlo, con la intención de escalar hasta su cima. Si tienes la oportunidad de ir a visitarlo, hazlo cuanto antes, te aseguramos que no te arrepentirás. No te puedes perder más leyendas en Leyendadeterror.com

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