Leyendas de México

Leyendas de México
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Las leyendas de México forman parte nuestra cultura, estas fueron transmitidas por nuestros antepasados, a nuestros abuelos, de nuestros abuelos a nuestros padres y finalmente de padres a hijos, muchas de ellas son leyendas de terror que se utilizaban para plasmar los sucesos paranormales que no tenían explicación.

México sin lugar a dudas es un país que cuenta con muchas leyendas de todo tipo, tanto para niños como para adultos, por esta razón es que vamos a presentarte nuestro repertorio con las mejores leyendas de México.

Las mejores 16 leyendas de México

Te presentamos las mejores 16 leyendas de México que probablemente jamás habías escuchado, esperamos que puedas disfrutarlas tanto como nosotros lo hemos hecho.

El callejón del Muerto

En el año 1600 el español Tristán de Alzúcer, se estableció en la Ciudad de México para abrir una abarrotería, aquí el arzobispo fray García de Santa María Mendoza solía visitarlo con frecuencia para conversar, habiendo encontrado en común que ambos eran originarios de la misma localidad. La abarrotería prosperó y Tristán de Alzúcer envió a su hijo a buscar mercaderías en la ciudad de Veracruz para ampliar la variedad de mercancías ofrecidas en la tienda.

En las costas del sureste, lejos de su padre, el hijo contrajo una enfermedad mortal de tal gravedad que le impidió su regreso a la Ciudad de México. Tristán de Alzúcer le prometió a la Virgen que caminaría hasta el santuario del cerrito, si hacía caso de sus ruegos y le devolvía a su hijo vivo. Unas semanas después su hijo regresó débil y convaleciente, obteniendo ya lo que quería con el paso del tiempo, Tristán olvidó su promesa hacia la Virgen, se dedicó al negocio que prosperaba próspero.

Al recordar que no había cumplido su promesa sintió remordimientos y visitó a su amigo el arzobispo para comentarle sobre su promesa, el arzobispo le afirmó que con un rezo bastaba, lo eximió de su promesa y Don Tristán aliviado la olvidó.

Cierto día por la mañana, el arzobispo se encontraba caminando por la Calle de La Misericordia cuando se topó con Don Tristán quien estaba algo pálido y demacrado, llevaba puesto un sudario blanco, cargando una vela encendida, le dijo con voz tenebrosa que estaba cumpliendo la promesa.

Extrañado el arzobispo, fue por la noche a casa de Tristán para pedirle una explicación y encontró su cadáver que estaba siendo velado por su hijo, el cuerpo del difunto vestía las mismas ropas con las que el arzobispo lo vio por la mañana. El hijo le comentó que su padre había muerto al amanecer.

Se dice que el arzobispo se había topado con el espíritu de su amigo, quien se manifestó para cumplir la promesa y sintió remordimientos por eximirlo de ella.

El callejón del Muerto

Después de varios años el alma de Tristán siguió deambulando por la calle de la Misericordia que desde el incidente del arzobispo la gente lo llamó El callejón del Muerto y siglos después se le renombró calle República Dominicana.

Leyenda del Panteón de San Fernando

El Panteón de San Fernando, también conocido como el Panteón de los Hombres Ilustres. Es uno de los cementerios más antiguos de la ciudad, representativo de la arquitectura y arte funerario del siglo XIX en México. Es el destino final de los restos de grandes hombres de la historia de México, como Benito Juárez. Se dice que sus espíritus pasean libremente por el cementerio todas las noches.

El cementerio empezó a funcionar en 1713, año en que se fundó el convento. Estaba destinado a sepultar a los frailes, pero más tarde comenzó a enterrarse en él a personas de la aristocracia y en 1835 fue declarado común y público debido a la fuerte epidemia de cólera que azotó a la población, aunque se les prohibió el entierro. San Fernando se ha convertido en un novedoso museo a partir del 31 de mayo del 2006.

Durante muchos años, era común que los muertos fueran sepultados dentro de las iglesias, detrás de los muros o debajo del suelo, apenas cubiertos con tablas de madera y casi al nivel de la superficie, lo que producía muy malos olores y espectáculos muy desagradables para los visitantes de templo. Poco a poco se fue evitando la sepultura de cadáveres dentro de la iglesia y se comenzó a utilizar el espacio del atrio frente a la puerta. Hoy es la explanada del museo, ahí se montan las exposiciones, las presentaciones de libros y las obras de teatro. Así que mientras camina debajo de sus pies hay miles de restos humanos.

Se conocen relatos de varios trabajadores que aseguran haber tenido interacción con el mundo de los aparecidos, han observado sombras y sentido presencias que se desvanecen rápidamente. Por la noche han visto gente y luces que se mueven entre las tubas. Se cuenta también sobre el avistamiento de una mujer de negro, robusta, blanca de 35 a 40 años. Esa mujer no habla y se mantiene quieta, parada muy rígida. Se queda mirando fijamente y su rostro comenzó a cambiar, se le arrugó la cara, se le hundieron lo ojos y comenzó a gritar de una forma muy rara.

En ocasiones se encuentran objetos muy utilizados para trabajos de brujería, e incluso hay gente que llega hasta ese sitio por tierra, para supuestos hechizos. Se ha visto a un hombre de edad caminando por el panteón apoyado de un bastón, relacionada con Don Juan, que se dice fue a parar a la fosa común y quizá esté penando por la funesta suerte de sus restos.

La señora Martha Guzmán Mendoza, tiene una fotografía de una figura con tonos rojizos, parece ser una mujer, de pie a un lado derecho en la puerta en donde está ubicada la oficina del cementerio. Se puede observar al espectro, entre dos árboles a plena luz del día.

Leyendas mexicanas panteón de san fernando

Se especula que podría tratarse del espíritu de Dolores Escalante, de una familia conservadora, la novia de Lafragua, un liberal. Tuvieron amores difíciles, el padre de ella la comprometió en dos ocasiones, sin concretar. Entonces ella y Lafragua prepararon la boda, pero Dolores fue víctima mortal de la epidemia de cólera. Lafragua, desconsolado, la enterró en San Fernando. Cuando el murió, 25 años después, lo enterraron en la misma tumba de su novia. Cuentan que en las noches el fantasma de Dolores Escalante se aparece flotando por encima de su tumba.

La Mitad

Hay ocasiones en las que uno no cree lo que la gente cuenta, pero otras en que no hay necesidad de vivir las experiencias en primera piel para horrorizarse un poco, cuando me cambie de la ciudad a pueblo en el sur de México me sorprendió una relato que me hizo una persona del transporte público cuando note que los camiones dejaban de pasar muy temprano y la gente no se veía por las calles después de anochecer.

Estaban asustados porque según cuenta la historia, cuando inauguraron los servicios de autobuses, era ya tarde, pasadas las siete de la noche, apenas oscurecía, uno de tantos conductores de autobús iba distraído platicando con una mujer que venía detrás de él, el chofer volteo hacia atrás para sonreírle y se escuchó un golpe en el frente del camión, pero este no se detuvo hasta que una de los tres amigos que lo acompañaban en su primer viaje grito –Atropellaste a alguien, ¡párate!- bajaron a ver a la persona herida, pero ya era tarde, había muerto, el golpe del autobús lo aventó hacia enfrente, el chofer al no detenerse le paso por encima, intentaron moverlo del camino, para su terror al momento que lo hacían el cuerpo se partió en dos, quedándose unos con el torso y otros con las piernas.

Se deshicieron del cuerpo arrojándolo a un canal al lado de la calle, tomaron la tierra manchada con una pala y también se deshicieron de ella, como era persona de paso, no hubo quien lo extrañara o reportara su desaparición.

Pero lo malo vendría después pues la gente que pasaba por el rumbo decía que se escuchaba a alguien quejarse, que algo se arrastraba, incluso a más de uno le había tratado de agarrar la pierna, a los días los choferes de la ruta decidieron no trabajar más por la noche porque algo pasaba arrastrándose frente a sus camiones todos los días a la misma hora.

Una de tantas ocasiones el culpable se vio obligado a pasar por ahí en el autobús a la misma hora del accidente, solo quedaba un pasajero, los dos iban con miedo, trataron de pasar muy rápido por el lugar pero lo que tanto temían sucedió, algo se podía ver en medio de la calle, un bulto, cuando se acercaron era la mitad de aquel hombre, que al ver las luces se incorporó, estiró sus manos, con una fuerza sobrenatural detuvo la marcha del camión…

Las personas dentro de este se pusieron de pie sin poder ver nada, por la parte de atrás se escuchó el ruido de unas uñas rascando el metal y el vidrio, la puerta se abrió, la mitad subió antes de que pudieran reaccionar, se arrastraba lentamente  hacia ellos dejando un rastro de sangre detrás, moviendo sus manos como una araña, subió por los costados y se colgó de los tubos en la parte superior… con mucha rapidez llego hasta donde el chofer, la otra persona intento salir, pero pareciera que no le hacían falta los pies para acorralarlos a los dos, aunque su rostro no era más que sangre y piel desgarrada podía verse su expresión de enojo, ensenaba los dientes de forma retadora, asechaba a su asesino como un experimentado cazador tras su presa.

Cuento de terror La Mitad

Lo rodeo una y otra vez, disfruto su miedo, lo olio, araño su cara, le sacó las entrañas… lo partió en dos con sus propias manos, se dice que ahora quien se arrastra por las calles no es el visitante que iba de paso, si no el chofer que le quito la vida.

Leyenda del Boy Scout

Gerardo había ingresado a los Boy Scout con mucha ilusión, preparaba de prisa sus artículos pues esa noche dormiría por fin fuera de casa, en una zona montañosa de la Ciudad de México.

Al llegar al lugar a manera de novatada, los chicos mayores lo engañaron para que acampara en la orilla del un precipicio. Si saber que el pequeño era sonámbulo lo orillaron a la muerte, pues este se levantó durante la madrugada, a la mañana siguiente encontraron el cuerpo destrozado en las peñas.

Tras el incidente se prohibió hacer camping en ese lugar, los chicos se instalaban en una superficie baja y alejada. Pero tiempo después los scouts comenzaron a ver una luz en la peña y decían que era el alma del chico que buscaba que alguien lo ayudara a salir, se convirtió en un relato común, el cual los jóvenes usaban para probarse su valentía, retándose a ir a sacarlo de la peña, se convirtió en la nueva novatada, a mitad de la noche algún pequeño grupo se escapaba intentando llegar hasta su compañero perdido, sin poder lograrlo, ya fuese porque alguien se acobardaba al último momento o porque eran descubiertos por un guía mayor.

Como sucedió esa noche, uno de los orientadores fue alertado por un “soplón”, acompañado de otros dos colegas mas, tomaron camino a la peña y detuvieron a los chicos, que estaban ya prácticamente en el lugar, uno de ellos en su rebeldía salió corriendo para encender su lámpara y mostrarle a todos los del campamento que había llegado hasta allá, el mayor de los exploradores fue tras él unos segundos después, lo perdió de vista por un momento, para su sorpresa lo vio parado al borde del precipicio, se acercaba con cuidado mientras lo llamaba, pero este no le obedecía, llegó tan cerca de él, como para tocarle el hombro, pero en ese preciso momento en un movimiento rápido, el niño volteo, encendiendo una lámpara directo a su rostro, dejó ver su cara ensangrentada y desecha, un color pálido cubría toda su piel, y el orientador, de la impresión no se dio cuenta que quedó él a borde la peña.

Entonces el espíritu del niño le sonrió, y extendiendo su mano, le dio un leve empujón, que lo llevó a sufrir el mismo destino que él años atrás, y todo porque el ahora guía, fue uno de los chicos mayores que lo orillaron a acampar en ese precipicio.

Leyenda del Boy Scout

Todos estos hechos dieron origen a la Leyenda del Boy Scout, se dice ahora que no usa la luz esperando que lo saquen, si no como un anzuelo para hacer llegar hasta ahí a quienes le causaron la muerte, y llevarlos con él.

El jinete desconocido

Me queda clarísimo que no todos los mitos y leyendas cortas surgen de hechos aislados o están relacionados con cuestiones ligadas al terror. El día de hoy decidí escribir sobre una crónica que escuché en un pueblecillo llamado San Jacinto.

Cierto día, Inés, la más pequeña de las hijas de don Fermín enfermó repentinamente. El galeno del pueblo acudió velozmente al domicilio, más su visita no fue de gran ayuda, ya que la medicina que se ocupaba sólo la había en la farmacia de la capital.

– No importa doctor. Ahora mismo salgo para allá. Dijo don Fermín.

– Sí, la muchacha necesita esa medicina en un periodo menor a 12 horas, pues si no se le administra la dosis en ese tiempo puede morir. Comentó el galeno.

Don Fermín aprestó su caballo y se fue a todo galope con la esperanza de regresar a tiempo. Más nadie se imaginaría que apenas un par de horas después de su partida, se soltaría en esa región un aguacero sólo comparable con los estragos que puede causar una tormenta tropical.

El agua hizo que los ríos se desbordaran, lo que ocasionó que los caminos de tierra se volvieran verdaderos lodazales. Al ver eso don Fermín repetía una y otra vez en su mente:

– ¿Qué voy hacer ahora? Las patas de mi caballo se atoran en el fango y no logro avanzar nada.

De pronto, de entre la niebla surgió la figura de un jinete alto y robusto quien le cuestionó:

– Usted es don Fermín ¿no?

– Sí, ¿qué se le ofrece?

– No nada, lo que pasa es que lo reconocí y quise aproximarme para saludarlo en persona. ¿Le ocurre algo? Lo noto preocupado.

– Requiero llegar a San Jacinto en menos de tres horas y con este temporal no creo que eso sea posible. Me preocupa la vida de mi hija, debo llevarle esta medicina.

– Si quiere démela, yo voy para allá.

– ¡No, cómo va a ir usted, si le estoy diciendo que los caminos están inundados!

– Mi caballo ha estado transitado por peores vías sin dificultad.

Dado su alto grado de desesperación, don Fermín aceptó la propuesta del jinete.

Dos días después llegó a su casa esperando lo peor. Sin embargo, fue recibido en la puerta por su propia hija quien ya estaba curada.

– Hola papá. Hace dos días llamaron a la puerta y cuando mi mamá fue abrir, no había nadie. Únicamente estaba recargado sobre una maceta un paquete que contenía la medicina.

El jinete desconocido

Nadie supo explicar lo ocurrido, más don Fermín supo que todo aquello había sido un milagro.

La Leyenda de La Novia de Culiacán

John era un turista nato que disfrutaba en especial recorrer los senderos de México, aunque muchas gentes dijeran que no había nada que ver, el encontraba algo de agrado a lo cual tomarle fotografías, en su búsqueda de bellas imágenes llegó a Culiacán, para tomar un autobús a la sierra, era domingo, alrededor de las cinco de la tarde, el estaba a bordo del transporte, cuando vio desde su asiento, con algo de admiración, una bellísima mujer, que vestida de novia, caminaba lentamente, la sonrisa en el rostro iluminaba todo alrededor aunque llevaba un delgado velo sobre su cabeza, no bastando con la impresionante imagen de la mujer, el vestido era por demás espectacular, blancura impecable, con adornos brillantes, y una larga cola que abarcaba un par de casas.

La figura de la mujer con la puesta de sol enfrente, aunado a la bella vista del edificio de la Catedral le dieron a John el paisaje ideal que quiso retratar, bajó de prisa del autobús, se paró frente a la mujer menudita que llevaba en su rostro una mirada muy tierna y tan llena de esperanza que por momentos parecía irreal.

El turista tomó cuanto fotografía quiso sin pedir autorización, para después marcharse contento con su cámara en mano a su destino en la sierra. Durante su viaje sintió una tristeza profunda, pues ninguna fotografía salió bien, solo se veía una intensa luz blanca y nada más.

A su regreso dos semanas después se sorprendió al darse cuenta que veía de nuevo la misma escena, la mujer vestida de novia, caminaba por la calle, pensando que no podía ser la misma a pesar de la similitud se apresuró a alcanzarla, le habló para pedirle que se dejara fotografiar, pero ella no respondía, su mirada se centraba en la Catedral, tratando de no ser imprudente, tomó las fotografías, mientras caminaba al lado de la bella joven, en este transcurso pudo notar que la blancura del vestido se opacaba, la cola se ensuciaba y se deshilachaba, hasta quedar como una gasa gastada que dejaba ver el cuerpo de la mujer, como si fuera un cadáver que llevaba décadas secándose, la piel se le oscurecía y resaltaban sus huesos, la expresión del rostro se borró, en su lugar había profundo enojo.

Al momento de llegar frente a la catedral, se dejó caer, entre un charco de sangre, en el cual se revolcaba, dando gritos que helaban las entrañas de cualquiera, con un profundo dolor y pesar, se retorcía por unos instantes hasta quedar inmóvil y desaparecer con los últimos rayos del sol.

Indagando un poco lo sucedido, el turista escuchó la historia de que a aquella mujer en los años cincuenta le habían matado al novio en la puerta de la Iglesia, y que en su delirio se vestía cada domingo esperando que su realidad cambiara y su amado novio la esperara en el altar, hizo eso durante 25 años, en vida, pero ni la muerte pudo detener su deseo.

La Leyenda de La Novia de Culiacán

Y sigue caminando hacia el altar cada domingo a las cinco de la tarde…

Los Niños del Terremoto

Una pareja se había mudado a su nueva casa. Transcurridas dos semanas, un día festivo tuvieron oportunidad de descanso y no fueron a trabajar. Pretendían levantarse tarde; pero, escucharon en la parte de arriba ligeros pasos, que corrían de un lado al otro, pensando que era el perro el hombre se levantó para sacarlo, pero este estaba echado en sus pies, un poco extrañado fue a ver qué era lo que ocasionaba el ruido, pero no pudo notar nada, la habitación estaba completamente vacía, porque aun no la convertían en la recamara de su agrado.

Después de prepararse un café, se sentó a ver televisión, puso la taza en la mesa del lado, pero, cuando quiso volver a tomarla para darle otro trago, ya no estaba, pensando que la había olvidado en la cocina, quiso levantarse pero la taza estaba ahí de nuevo y vacía, volteó hacia todos lados, porque escuchaba unas risas y cuchicheos, como si alguien estuviera escondido mientras observaba la broma.

No tenía mucho donde buscar así que termino pronto, seguía escuchando las risas, además, veía por las ventanas como si alguien se asomara desde fuera, ya molesto por la situación, salió a reprender a quienes creía los hijos de sus vecinos que se habían metido a jugar en su casa.

Pero en su lugar se encontró con un señor que le explicó que aquel predio en el que ahora vivían fue una de tantas escuelas que quedaron inservibles después del terremoto del 19 de septiembre de 1985, el más destructivo en la historia de la ciudad de México, en donde murieron más de diez mil personas, en su mayoría niños, que sin darse cuenta de lo que había sucedido con ellos, quedaron plasmados sus espíritus en el lugar, llenándolo de risas, bromas indefensas, juegos inocentes. Aseguró el vecino que el alboroto llega a ser tal que parece que viven dentro de esa escuela en sus mejores épocas, que ya se acostumbraría.

Que solo sucedía en horas de clases, por lo cual tendría que presenciar el suceso cuando tuviera descanso entre semana.

Leyenda de los niños del terremoto

A la fecha algunos de esos planteles educativos fueron puestos en pie de nuevo, y pueden verse continuamente, pequeños niños traslucidos, que desaparecen entre las paredes, o pasan corriendo de un lado a otro, buscando asistir a clases aun después de muertos, y todos aquellos lugares que fueron convertidos en algo mas, también conservan aquella alegría, siendo objetos de bromas las personas que laboran o habitan en ellos.

Leyenda de la mujer colgada

En el pequeño pueblo de la Espiga, la vida era muy placentera, la mayoría de las personas se dedicaban a la alfarería, y recibían turistas de cuando en cuando, no solo llamados por la práctica de esta profesión, sino también por apreciar un poco el paisaje y las pintorescas casitas. A pesar de la gran disposición de que se tenía para atender a los visitantes, extrañamente no se les permitía quedarse en el pueblo después del atardecer, tenían que abandonar las calles, dormir en áreas vecinas y volver al siguiente día muy temprano.

Por supuesto algunas personas sentían curiosidad por este hecho, sin embargo, los pobladores alegaban que era por tradición, y los fuereños no insistían más, aunque no faltan aquellos irreverentes que rompen las reglas solo para salirse con la suya. En esa ocasión, se trataba de un grupo de cuatro jóvenes, quienes, aprovechando un momento de distracción, fueron a esconderse muy bien, antes de que se empezara la despedida de los visitantes.

Los jóvenes, permanecieron ahí después del atardecer, notando que, para entonces, las calles estaban completamente vacías, reinaba solamente el silencio, como si el lugar estuviera inhabitado. Así que vieron la oportunidad perfecta de hacer desmanes. Jugaron unos momentos en el parque, después intentaron entrar a los comercios del pueblo, pero todo estaba cerrado casi a piedra y lodo. En realidad, no tenían mucho por hacer, más que acabarse las bebidas que llevaban en sus mochilas, las suficientes para ponerse ebrios antes de la media noche, empezando una escandalera.

Los habitantes del pueblo les escuchaban, pero lejos de parecer molesto, lucían angustiados, tallándose las manos, sobándose la cabeza, luchando contra la necesidad de abrir la puerta, cuando alguien se acercaba a las aldabas, siempre había algún otro que tocaba su hombro e hiciera negativas con la cabeza o una firme mirada. La escena se volvía más angustiante para las personas encerradas, sobre todo cuando los gritos de festejo de los chicos, cambió el tono.

Podía percibirse en sus notas un terror profundo, tanto que terminaron arañando las puertas rogando que las abrieran, pero nadie atendió aquellas suplicas. Eso pasa cuando se desobedecen las reglas, aunque en ocasiones parezcan tontas o innecesarias, tienen su razón de ser, y estas en particular, estaban hechas para proteger a las personas de un terrible espectro vengativo, que salía cada noche en búsqueda de víctimas. La mujer ahorcada le nombraron los pobladores, porque en sus primeras apariciones, la vieron colgando de un árbol, con semblante de disgusto y la lengua de fuera. Después, empezó a recorrer las calles noche tras noche, llevaba la cuerda en sus manos, buscando poner dentro de ella algún cuello distinto al suyo.

No se sabe de dónde vino, ni se tiene idea de quien pueda ser o su relación con el pueblo, solo apareció ahí un día, raptando gente para colgarla en un árbol donde todos pudieran ver el cuerpo el día siguiente. Afortunadamente para los muchachos, incluso ese feo espectro actúa bajo reglas, y se lleva solamente una víctima, porque tiene solamente una cuerda.

Leyendas de México La bailadora del maligno

Marielena era secretaria en una oficina de gobierno, que ese fin de semana decidió romperá la rutina y acudir con sus amigas a los salones de baile. Apenas entraron, algunas miradas indiscretas voltearon hacia ellas, pues Marielena resaltaba entre el grupo por su belleza. Así que algunos pretendientes se acercaron de inmediato para invitarla a bailar, pero ella se negó una y otra vez.

Tiempo después, apareció entre la gente un hombre elegantemente vestido con traje oscuro y corbata de seda, se distinguía entre los demás. El sujeto iba solo y sonreía, lucia sus accesorios de oro, por lo que de inmediato varias jóvenes supusieron que se trataba de algún hombre rico en busca de pareja. El recién llegado barrió el sitio con la mirada, hasta encontrar a Marielena, y enseguida se dirigió a ella para invitarla a bailar, la muchacha esta vez no se negó.

Pero notó con extrañeza, que el sujeto usaba guantes y presa de la curiosidad le preguntó: – ¿por qué usa guantes en este clima tan caluroso? -, – es para no dañar su piel de terciopelo señorita… –respondió el tipo con cierta malicia. Aquel piropo había halagado la vanidad de la joven, que sonreía contenta mientras sus amigas le miraban con envidia.

Pasaron toda la noche bailando, hasta que llegó la hora de marcharse pues el lugar estaba por cerrar. Fue en aquellos tiempos en los que la gente caminaba a todos lados, así que el hombre se ofreció a acompañarlas para protegerlas de cualquier percance. Las chicas aceptaron, y poco antes de llegar a sus casas, el caballero se detuvo de súbito, sujetando a Marielena; el resto del grupo siguió su camino para no interrumpir el romance. Él se disculpó por marcharse argumentando que debía atender un asunto urgente. Ella lo miró a los ojos y adivinó en su rostro algo inusual, mientras el espacio se fue cubriendo de neblina, haciendo la noche más pesada. Él se quitó los guantes para apretar a la joven entre los brazos y robarle un beso.

Marielena se encontraba aturdida, como si hubiera despertado de un pesado sueño, ni si quiera pudo darse cuenta cuando su galán desapareció inexplicablemente en la penumbra, sin dejar rastro. Asustada corrió al encuentro de sus amigas, quienes impacientes le hacían preguntas sobre el enigmático personaje, pero les comentó que se sentía un poco mareada.

Al oír esto, un velador que caminaba a poca distancia se acercó al grupo, para ofrecer su ayuda, iluminando con una lámpara el rostro de Marielena, quien estaba a punto de desfallecer. Se dieron cuenta que en sus labios, manos, espalda y hombros aparecían huellas de sangre, como si le hubieran desgarrado su piel con uñas afiladas. Fueron entonces al sitio donde ella se despidió del extraño sujeto, ahí había un montón de ropa negra y unos guantes. Cuando removieron las prendas percibieron en el ambiente un inconfundible olor a azufre, además localizaron una pata de gallo con algunas plumas chamuscadas.

Leyendas de México La bailadora del maligno

Horas más tarde la noticia corrió de boca en boca. Se hablaba de apariciones diabólicas y la chica que bailó con el demonio, quienes la conocieron, dejaron de llamarla Marielena y le decían entonces, “La bailadora del Maligno”.

El Puente de los Duendes

Esta leyenda tiene sus orígenes en Puebla, México, donde los lugareños son advertidos desde niños sobre la peligrosidad de un lugar en medio de la sierra, donde pequeños duendes arrastran a la gente hasta llevarlos debajo de un puente, en el que hacen cosas aun no sabidas y quien entra ahí no sale jamás. Este tenebroso lugar es conocido como “El Puente de los Duendes”, y gracias que una persona pudo escapar se sabe un poco mas de este destino incierto.

Un hombre regresaba de la fiesta del pueblo algo pasado de copas, para combatir un poco el frio, en medio de la noche se le ocurre ir a buscar leña, la única que pudo encontrar estaba cerca del tan temido puente, ya sabiendo las desgracias que a él se le atribuían procuró estar lo más pronto posible de regreso, solo tomó un par de palos tan rápido como pudo. Pero al dar vuelta, vio entre los matorrales una gallina grande y gorda.

Parecía que no pertenecía a nadie porque la gente acostumbra guardar los animales en sus corrales por temor a lobos o coyotes.

El hombre se dispone a capturarla, la sigue entre los matorrales, y aunque la gallina es muy lenta, se le hace escurridiza. Con la idea en mente de tenerla en la mesa para la cena, no desistía de su intento, hasta que se dio cuenta, que la gallina se detuvo justamente en un extremo del puente. Demasiado asustado y con intención de correr, no pudo hacerlo, sentía todo el cuerpo adormecido, y era conducido contra su voluntad hacia abajo del puente, donde se escuchaban algunas risas y cuchicheos.

Pudo ver entonces que aquella gallina regordeta, se convertía en un hombrecillo de menos de un metro, que lo veía fijamente con una risa malintencionada, oyéndose gritos y gemidos de dolor, el hombre pudo salir un segundo de su trance, tomando el control de su mano para hacer la señal de la cruz, y diciendo estas palabras – Padre nuestro, si mi carne es para los demonios, al menos deja que mi alma esté contigo en el paraíso-

Las criaturillas chillaron en reacción de desacuerdo, queriendo abalanzarse sobre él, se le fueron encima, pero afortunadamente el hombre pudo escapar corriendo, gracias a sus palabras.

El Puente de los Duendes

Al siguiente día al despertar, pensaba que todo había sido un mal sueño, pero un intenso dolor lo hizo voltear hacia sus piernas, las cuales tenía desgarradas y ensangrentadas, y al levantarse vio un camino de plumas cubiertas de sangre que marcaban el camino hacia el puente.

Leyenda negra de Zugarramurdi

La población de Zugarramurdi (comarca navarra de Xareta. España), tiene una maravillosa vista, formada por un magnífico paisaje de pinos y castaños, además cuenta con una imponente cueva esculpida por el agua. Pero no son estos detalles el motivo de su fama; se la debe más bien a una terrible desgracia sucedida en el siglo XVII, cuando alrededor de cincuenta habitantes fueron acusados de practicar la brujería y recibieron condena por parte de la inquisición. Este único acto, causó tal revuelo en Europa, que el sitio fue marcado como un pueblo de brujas, equivalente a Salem.

Se dice que la palabra “akelarre” (usada para nombrar las reuniones de brujas) proviene de aquí, ya que en euskera significa: prado del macho cabrio, y a su vez el vocablo se usaba para identificar una pradera al lado de las cuevas de Zugarramurdi donde las brujas celebraban sus reuniones. El sitio fue elegido porque según cuenta la leyenda, ahí pastaba un macho cabrío que se transformaba en persona durante la reunión de las brujas. En pocas palabras, El Diablo, de ahí que posteriormente Zugarramurdi recibiera también el sobrenombre de La Catedral del Diablo.

El terrible hecho ocurrió en 1609, en Logroño. Un auto de fe a cargo de la Inquisición Española, en el que se juzgaron 53 personas: 21 quedaron en libertad, 21 fueron acusadas de delitos menores y al resto se condenó a morir en la hoguera.

Once supuestas brujas ardieron en la plaza mayor, cinco de ellas solo simbólicamente, ya que habían muerto durante su encierro, unas victimas de crueles torturas y otras que se quitaron la vida para no sufrirlas. Además de esto, la iglesia instaló 10 cruces para proteger al pueblo y resguardarlo del mal.

Se dijeron tantas cosas que el juico duró desde el amanecer hasta la llegada de la noche, cada relato era más horrible y espantoso que el anterior, se basaban en supersticiones y envidias, porque más tarde se comprobó que no había brujas, solo algunas curanderas y mujeres poco apreciadas por su entorno.

Leyenda negra de Zugarramurdi

A pesar de esta aclaración, la leyenda negra de Zugarramurdi sigue presente en la mente de muchos.

Leyenda del Palacio de Lecumberri

El Palacio de Lecumberri, está ubicado a espaldas del Palacio Legislativo de San Lázaro, en la Ciudad de México. Creado por Porfirio Díaz como un infierno carcelario, para quienes no acataran la ley, su construcción inició el 9 de mayo de 1885, y fue inaugurado por él mismo el 29 de septiembre de 1900. En 1976 Luis Echeverría lo retiró del servicio de Penitenciaría de la Ciudad de México y en 1977 José López Portillo empezó su transformación a Archivo General de la Nación, inaugurado en 1982, y con el mismo uso hasta hoy en día.

Fue una cárcel que albergaría 740 reos, pero se salió de control y llegó a tener hasta 5 mil prisioneros. Más de 15 personas en celdas de menos de tres metros cuadrados dormían parados y amarrados a las paredes. Se dividía en diferentes crujías a las que eran enviados los presos de acuerdo al delito que habían cometido, presos políticos, presos peligrosos y la crujía ‘J’, lugar para los homosexuales, de ahí que de forma despectiva se les comenzara a llamar jotos. El área más temida por todos los presos era “El Apando”, celda de castigo, donde pasaban encerrados hasta semanas enteras, con un mínimo de alimento, sin luz, sin agua, sin ventilación y sin baño.

Por este lugar pasaron los cuerpos sin vida de Francisco I. Madero y de José María Pino Suarez, quienes fueron asesinados a espaldas de la cárcel en 1913. Hubo desde ladrones desconocidos hasta personajes de la talla de Pancho Villa, David Alfaro Siqueiros y Alberto Aguilera Valadez (Juan Gabriel).

Las historias comenzaron cuando los mismos reos platicaban a su familia el “infierno” en que vivían, torturas, desapariciones, asesinatos; de ahí nace el apodo de negro, por toda la historia oscura que había en él. Esto no cesó cuando la cárcel cerró, pues la gente asegura que el sitio está lleno de almas en pena, que entre sus paredes aún se puede sentir ese aire de intranquilidad. Los vecinos cuentan que por la noche aquel palacio es como mirar una película de terror.

Son pocos quienes llevan trabajando en el lugar por más de 20 años, pero han declarado haber tenido encuentros paranormales. Cuando el edificio fue remodelado, se encontraron huesos humanos enterrados cerca de las salidas. Se menciona la aparición de un Charro Negro en el auditorio del Palacio. Se escuchan gritos, lamentos, ruidos extraños que tensan el silencio.

Leyendas mexicanas palacio de lecumberri

En cierta ocasión a un trabajador del lugar, se le acercó un hombre demacrado diciendo: -Otra vez no vino mi Amelia-, y cuando el trabajador se disponía a interrogarlo, el sujeto desapareció. El empleado, decidió investigar el hecho. Y se encontró que era Don Jacinto, un hombre que murió preso en Lecumberri en los años cuarenta.

La calle de La Quemada

Beatriz era una mujer de 20 años de edad, que atraía a los hombres por su hermosura sin igual. Recién llegada a México, con su padre, Gonzalo Espinosa de Guevara, recibía ofertas de matrimonio de incontables hombres de importante posición.

Fue un día que Martín de Scópoli, un Marques italiano de Piamonte y Franteschelo, se enamoró perdidamente de ella, pensando que debía matar a todos sus posibles pretendientes, para así asegurar que Beatriz se fijara en él, pasaba las noches vigilando bajo el balcón de su amada, retando a quien si quiera pasara por ahí, aunque sus intensiones no fueran enamorarla, cada mañana encontraban un cuerpo, lo cual orilló a la joven mujer a un acto desquiciado.

Ella decidió acabar con su belleza para dejar de atraerlo y que él no cometiera tan terribles actos, por lo que llenó un recipiente de metal con carbón y metió el rostro, los gritos de la joven alertaron a todo el vecindario, Fray Marcos podían verle ya sin cara, con los pedazos de carbón aun incrustados en su piel.

Habiendo ya perdido el mayor de sus atractivos, y terminar con la cara toda quemada, Martín le confesó que la amaba por su interior, ganando así su corazón, se casaron meses más tarde.

Beatriz utilizó un velo blanco el día de su boda, pero después solo llevaba un velo de color negro, evitando así que alguien pudiera ver su rostro, aquel que robó los suspiros de los hombres de la época.

La calle de La Quemada

Cuenta la Leyenda que todos esos hechos sucedieron a mediados del siglo XVI a partir de entonces, la calle donde vivió Beatriz se llamó la calle de la Quemada, aunque en la actualidad  es conocida como la 5a. calle de Jesús María.

Leyenda del maniquí

Ya en otra ocasión les compartimos la leyenda de otro maniquí muy famoso les hablo de “la Pascualita“, la historia aqui un maniquí muy conocido en todo México, pero mas en lo que es la parte norte del país, mas exacto en Ciudad de Chihuahua, Ch., pero el día de hoy quiero contarles la historia de otro maniquí que nada tiene que ver con vestido de novias ni bodas.

La leyenda del maniquí maldito, cuenta la historia de una tienda en la ciudad de México, en pleno D.F. una tienda ya muy antigua, que había pasado de generación en generación de unos comerciantes españoles, que llegaron huyendo de Franco, desde que llegaron a la ciudad, ya venían con toda la tienda y accesorios listos para ponerla de este lado del charco, cuentan que la tienda que tenían en su natal Madrid, la desmantelaron completa y se la trajeron toda, sin dejar nada atrás.

Dentro de todo el proceso, los maniquís durante el camino sufrieron de un desperfecto en el barco en el que los transportaban, con lo cual el único que llego intacto, y nunca supieron porque, fue el que bautizaron como “Carlota” un maniquí que daba miedo desde que estaba en la tienda original, y que por voces de todas las empleadas del lugar, nunca la cambiaban si no eran mas de dos personas en la tarea.

Pero porque del terror a un maniquí, se dice que desde los inicios de la tienda en España, los dueños originales, hicieron un trato con el demonio, para ver crecer su imperio a lugares que ni en sueños podrían llegar, y a cambio tendrían que dar una de las hijas que estuvieran en edad de casorio, con lo que se cuenta que la pareja obsequio a la hija mayor, de nombre Carlota, y que el diablo se las regreso en forma de maniquí, para que estuviera siempre en la tienda de modas.

Al llegar a ciudad de México, la familia original, fue olvidando lo que a Carlota le paso, pero siempre tuvieron la duda, de porque el maniquí estaba hecho a su semejanza, nadie nunca pensó que en realidad, la mujer había quedado como maniquí.

Pero ese maniquí, todo el personal, le tenia miedo, y no es que conocieran de dicha leyenda del maniquí, si no que a veces parecía que sonreía sarcásticamente a cuanta persona le quería cambiar la vestimenta, el maniquí ya tenia muchos años, y parecía nuevo, llegaron nuevo personal a la tienda, los dueños originales murieron sin debelar nunca lo que habían hecho con tal de ver crecer su imperio y dejar a su descendencia todo lo que ellos nunca gozaron.

Carlota la dejaron en el sótano de la tienda departamental, al llegar nuevos maniquís mas modernos a la tienda, con lo que nadie quería bajar al sótano de la tienda solo, ya que en varias ocasiones, el maniquí aparecía por detrás de ellos, y los tocaba con los dedos, otras ocasiones, los ojos se le movían de un lado a otro y muchas trabajadoras del lugar, dejaron sus puestos de trabajo por la impresión de ver lo que el maniquí hacia.

Ya en la era de los 90´s el almacén tuvo un incendio, con lo que todos pensaron que el maniquí junto con todo lo demás, había pasado a la historia, nada mas lejano a la realidad, cuando todo el incendio termino, lo único en pie y sin ropa que fue encontrado fue el maniquí de Carlota.

La Catrina

Aunque La Catrina fue creada por artistas mexicanos para hacer una representación metafórica de la alta clase social  del país, que prevalecía antes de la Revolución Mexicana. A estas fechas es ya conocida como un símbolo oficial de La Muerte, ya que en México se celebra el Día de los Muertos el 1 y 2 de noviembre en toda la República. El mexicano tiene una relación especial con la muerte, se le celebra, es motivo de risas, va de broma en broma, pero sin perder el respeto que merece.

De acuerdo con el folclor mexicano, La Catrina mejor conocida como la Muerte y con muchos nombres más, puede mostrarse de muchas formas.  Algunas veces se representa  alegre, vestida de manera elaborada, con ganas de divertirse e incluso coqueta y seductora con los mortales. Otras, la encontramos “en los purititos huesos,” lista para llevarnos cuando menos lo esperamos.

En cada celebración del Día de los Muertos en México, recorre las calles y plazas llevando la alegría de vivir a las ofrendas, cementerios y acontecimientos culturales que así lo requieran.

La relación que con ella se tiene nació por circunstancias vinculadas con la historia y la cultura; en las tradiciones y costumbres de cada región se le considera un huésped imprescindible en las ocasiones importantes con los muertos, como el Día de Todos Santos y el Día de los Fieles Difuntos.

La muerte y la memoria de nuestros seres queridos nos dan un sentido de identidad que a su vez arraiga nuestra cultura.

A  La Catrina y  a  El Catrín los asociamos también, con el placer de vivir ante la inminencia de la muerte. La Catrina, con su personalidad  traviesa, ocurrente, simpática y coqueta nos invita a vivir con plenitud cada  momento, y a través de las artes mayores y menores  encontrar el sentido de la vida.

La Catrina

La doble identidad de La Catrina nos recuerda que la vida es aquí, ahora y eternamente.

Leyenda de la mujer del velo

Cuenta la historia sobre un tal Luis, quien en sus tiempos ganó la fama de Don Juan, porque no había mujer que se le resistiera. Él era por naturaleza conquistador, embaucador, mentiroso y aprovechado; utilizaba todo su encanto, para enamorar mujeres de buena posición, a las cuales les sacaba algo de dinero después de ganar su confianza.

Con su gran pose e intelecto, levantaba pasiones en cualquier lugar, fue así que Ana, como muchas otras, quedó enamorada con locura de él, pero realizado su cometido, Luis perdió completamente el interés en ella. Abandonada e ignorada por su amado, la mujer no pudo soportar el dolor y se quitó la vida, no sin antes jurar que se llevaría al causante de tal pena, para estar juntos en la eternidad.

El día de muertos, cuando Luis volvía de sus noches de juerga, con unas copas de más, vio la hermosa silueta de una mujer, provocada por el cuerpo más divino del que hubiese podido imaginar, solo que el rostro no pudo verlo, pues llevaba un velo negro en señal de luto.

Luís quería acercarse, pero ella solo se alejaba más y más, hasta desaparecer…

Cada noche, sucedió lo mismo, ella se dejaba ver a la distancia, pero no permitía que la alcanzara. Él pensaba que iba a morir de amor. Y pasó una semana: fecha en la que su difunta amante suicida cumplía un año. Al pasar por el panteón vio nuevamente a la mujer a que le robaba los suspiros, ella pedía a gritos ayuda, y él, no pudo desaprovechar la oportunidad. Al verlo venir ella dijo:

—Gracias al cielo alguien me ha escuchado.

—¿Por qué está usted en el panteón?

—Visito a mi hermana, que hoy cumple un año de muerta. Un mal hombre la enamoró y ella se mató por él, ¿Qué crees que se merece?

—Merece ser enterrado vivo con la mujer a la que hizo sufrir, para que ella lo pueda amar—dijo el hombre buscando complacer a la dama.

—Pues eso ha de pasar—dijo ella muy convencida, tomándolo de la cintura, y dejando caer el velo que cubría su rostro. De inmediato el tal Luis quedó impactado, tenía frente a él a la amante suicida, su cara estaba carcomida por los gusanos que formaban una montaña rusa a través de los orificios del cráneo… ella lo prensó en un abrazo mortal, para después hundirlo en la tierra junto con ella, para que le hiciera compañía toda la eternidad.

Leyenda mexicana mujer del velo

Se dice que desde entonces, en la fecha marcada, se escuchan los desgarradores gritos de un hombre, mientras una mujer canta una canción nupcial.

Otra versión de La mujer del velo

La mujer del velo era un personaje muy querido del pueblo “Mesa Grande”, había estado ahí desde siempre, incluso los más ancianos la recordaban de su niñez, yendo y viniendo por las callejuelas empedradas, asistiendo a la iglesia, realizando las compras en el mercado y participando en todas las actividades sociales del lugar. Los niños en espacial adoraban sus galletas, las cuales colocaba en una mesita del porche, para que ellos las tomaran de paso a la escuela que estaba al final de la calle.

A pesar de todo esto, su rostro seguía siendo un misterio, todo el tiempo lo cubría con el velo, y aunque existía cierta curiosidad por este hecho, al final las personas se acostumbraban, tomándolo como algo muy natural. Era lo mismo con cada generación, los niños preguntaban porque la señora no mostraba su cara, a veces querían verla, pero al paso de los días, la tela que la cubría pasaba a segundo plano, y solo se interesaban por las atenciones que ella brindaba.

En general su vida en el poblado había sido tranquila, aparentemente ella disfrutaba mucho vivir ahí, levantarse temprano por las mañanas, sentarse en el parque para alimentar las palomas y saludar a sus vecinos. Luego volvía a su casa para hornear un rato e inundar las calles con provocativos aromas antes del atardecer. Terminaba su día asistiendo a misa de siete, y después de despedirse de mano de la mayoría de las personas, emprendía camino, pasito a pasito, siempre acompañada de algún buen samaritano, el cual esperaba hasta que ella estuviera a salvo dentro de casa.

Desafortunadamente, las cosas no pueden ser siempre tan perfectas, y un día, un chiquillo maleducado hizo el plan perfecto para arrebatarle el velo mientras estaba ocupada en la kermese del pueblo repartiendo sus postres. Peor fue, que lo lograra, en ese momento todo el barullo cesó súbitamente, todos y cada uno de los habitantes del pueblo detuvieron sus actividades, para voltear donde la amable señora, lo primero que llamaba la atención era la mantilla que volaba lentamente lejos de ella, empujada por un viento suave que soplaba solamente a su alrededor.

En cuestión de segundos, empezaron a surgir muecas de asombro, desagrado, hasta terminar el terror y pánico, pues la adorable anciana se despojaba de sus ropas dejando ver un atuendo más acorde con su semblante descarnado, no podía ocultarlo más, su secreto había sido descubierto junto con su verdadero rostro, y no tuvo más remedio que hacer su trabajo, tomando su guadaña con mucha tristeza, empezó la cosecha de almas, se llevó al pueblo entero, todas esas personas con las que había convivido tanto tiempo, pues no quería correr el riesgo de que se propagara la noticia, de que la muerte habita con nosotros.

Leyendas de distintas partes de México

Como ya dijimos antes, en México existen innumerables leyendas que rondan nuestro país, estas son, o, han sido creadas en distintas partes de México, Durango, Queretaro, ciudad de México, Guanajuato, etc. Es por esto que quisimos ordenarlas para que las disfrutes cómodamente.

Leyendas populares de México

Existen leyendas de México muy populares, las cuales se han convertido con el paso del tiempo, en leyendas conocidas en todo el mundo, te invitamos a que conozcas algunas de ellas.

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