Leyenda del siervo Ruperto

En Navidad no todo es alegría y emoción, ni lindos duendecillos sonrientes que acompañan a Santa para hacer los días de los niños felices, también hay que poner especial atención a todos aquellos que se encargan de dar castigo a los pequeños que no han sido buenos, ya que un pedazo de carbón o dejarlos sin obsequios no es suficiente, Santa recibe ayuda de alguien cuyo único propósito es castigar.

Es así como desde Alemania conoceremos a Knecht Ruprecht (El siervo Ruperto): es un hombre con una larga barba, vestido con una túnica de color pajizo, a veces lleva un bastón largo para ayudarse en su cojera, debido a una lesión de la infancia. Trae consigo una bolsa de cenizas, y lleva cascabeles en su ropa. A veces se monta en un caballo blanco, y en ocasiones se acompaña de las hadas o los hombres con caras pintadas de negro y vestidos de ancianas.

Este paje acompaña a San Nicolás preguntando a los niños si han sido buenos y si han rezado. Si lo han hecho bien reciben sus presentes, en el caso de que digan que no, la serie de castigos va de la mano con la actitud del pequeño, pues si ha sido solo un poco mal portado, puede dejar de recibir regalos, obtener solo un trozo de carbón, o un palo con el que los padres podrán golpearlo después para tratar de educarlo. Si han sido más que traviesos, Ruperto les azota con el saco de cenizas que lleva a la espalda, pero si han sido realmente malos, este los llevará en su saco en el cual los golpeará con una rama de abedul todo el camino hasta un rio helado, donde terminara por arrojarlos para morir congelados.

La elección de su nombre no es casual pues “Ruprecht” era un nombre común para el Diablo en Alemania. Y es de aquí de donde se desprender la principal teoría sobre su origen pues algunos opinan que es el Diablo que, siglos atrás, fue derrotado por San Nicolás. Lo llevaba al principio encadenado pero con el paso del tiempo se le permitió andar libremente y ayudar a San Nicolás. Según otra versión, el paje era un huérfano etíope que San Nicolás compró a piratas. Otros opinan que es simplemente un criado de San Nicolás, cuya piel se tornó negra debido a que debía entrar en las casas por las chimeneas y limpiarlas antes de que entrara por ellas San Nicolás.

Es así como San Nicolás se hace acompañar de ciertas criaturas dedicadas solo a proporcionar dolor y sufrimiento, teniendo libre acción sobre aquellos niños desobedientes, permitiendo solo esa noche en especifico amenazar, golpear o secuestrar a los niños que se han portado mal.

Así que si no se desea como destino un saco o el fondo de un rio helado, más vale ser un niño bien portado.

Leyenda del siervo Ruperto

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