Leyenda de terror La Melodía de Molly

Desde el inicio de la civilización las leyendas de terror vinculadas a la música han acompañado a muchísimas personas. Tanto así que los primeros ejércitos que se conformaron, adoptaron algunas de esas tonadas prehistóricas para utilizarlas en el momento del combate y así intimidar a sus enemigos.

Esta leyenda de terror inicia en la década de los años 50 allá en los Estados Unidos de América. Resulta que Sam un prominente estudiante, había ganado una beca en la escuela Juilliard de Nueva York, una de las más prestigiosas de la comarca.

Los gastos estaban completamente pagados y la duración del curso era por dos años. En un principio, sus padres se opusieron a que aquel muchacho hiciera el viaje a la gran ciudad.

No obstante, Sam supo la manera de persuadirlos diciéndoles que nada de lo que hubiera en aquel lugar cambiaría su manera de ser.

Al llegar a la “gran manzana” lo primero que hizo fue buscar el lugar en donde se hospedaría. Llamó al número telefónico que le habían dado cuando recogió su beca y se enteró de que había habido un error y que no iba a estudiar en la escuela Juilliard, sino en el Instituto Glemmson.

También le dijeron que el sitio en donde iba a pernoctar era una casa de huéspedes. El chico llegó y se presentó con la dueña del establecimiento quien era una anciana muy amable:

– Ay muchacho, ten mucho cuidado. Si fuera tu, me regresaba a mi pueblo inmediatamente.

– ¿Por qué me dice eso? Mis padres me cuentan que esta es una ciudad peligrosa, pero creo que puedo cuidarme solo.

– ¿Crees en las leyendas de terror?

– Sí, hay algunas que son aterrorizantes.

– Entonces presta atención. Por ninguna circunstancia te vayas a acercar al libro de canciones que tiene el profesor Campbell en su escritorio. Y mucho menos se te ocurra tratar de tocar alguna de las melodías que aparecen ahí, en especial una titulada “Molly”.

– ¿Por qué?

– Lo siento hijo, pero no puedo decirte nada más. Tú sabes si haces caso o no a la advertencia que te comento.

Esa noche Sam no pudo dormir pensando en centenares de razones por las cuales no debía toparse con aquel libro. No obstante, a la mañana siguiente tomó su clarinete y salió de la casa de huéspedes sin hacer ruido.

Se presentó con el maestro Campbell y éste le advirtió que las sesiones de enseñanza serían sumamente estrictas y que si no quería sufrir ese “calvario” era un magnífico momento para retornar a su pueblo.

Sin embargo, el joven de Alabama quiso seguir su destino. Aprovechó cuando el profesor salió a mover su auto para buscar la canción de Molly.

En efecto sobre el escritorio se encontraba un libro con pasta de piel y hojas amarillentas a causa del paso del tiempo. Lo abrió y se sorprendió al notar que lo único que estaba escrito allí era el nombre de esa chica y unas cuantas notas musicales.

Leyenda de terror La Melodía de Molly

Sin más, sacó su clarinete y comenzó a tocar la canción. En instantes su corazón empezó a fibrilar y sus órganos internos reventaron al compás de esas funestas notas. Sorpresivamente no hubo ningún reporte policial de lo ocurrido y a la fecha el Instituto Glemmson continúa operando, únicamente que en las sombras.

Esta historia me la contó un amigo que vive en Manhattan.

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