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La Muerte en las Paredes

La Muerte en las Paredes
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Después de una muy mala racha económica en la que perdí mi casa, tuve que mudarme, a una más adecuada a mis nuevos ingresos, no me gustaba mucho, pero fue todo lo que podía pagar. El barrio era tremendo, balaceras a diario, robos, gente golpeada, y un miedo tremendo que me daba porque las paredes eran de madera, las balas podrían atravesar como cuchillo caliente en mantequilla.

Afortunadamente estaba solo, no tenía la preocupación de que algo pudiera pasarle a un ser querido, desafortunadamente también, ¡estaba solo!, sin alguien que pudiera ayudarme si algo me pasaba. La primera noche fue de nervio total, no pude pegar los ojos, ruido de autos, gente gritando en la calle, de pronto se escuchaban golpes en las paredes.

La noche siguiente los ruidos también me molestaban mucho, pero eran un poco diferentes a los anteriores, parecían estar dentro de la casa, los escuchaba muy cercanos, pensando que alguien se había metido a robar, viendo la forma en que vivían opté por esconderme, si yo salía con un bate en mano, me sorprenderían con una pistola y se acababa mi historia. Así que solo me metí debajo de la cama cual niño asustado.

Me sentí algo estúpido, pero parecía que corrían dentro de mi habitación más de tres personas, tumbando todo lo que tenían a su paso, peleando entre sí, para después quedar todo el profundo silencio. Al levantarme pude ver que no había destrozo alguno, pero si manchas negras en mi pared, cuando lo toqué me parecieron cenizas que pintaban mis dedos. Entonces me molestó la idea de que aquellos malvivientes quisieran quemar el único lugar que pude conseguir para vivir. La desesperación me llegó al punto máximo, así que fui donde un amigo herrero pidiéndole de favor que me hiciera una puerta y se la pagaría de a poco, a lo cual accedió, me reconstruyó una que tenía en su taller y el mismo la instalo en mi casa. Atornillé madera de los muebles en las ventanas y sentí que estaría un poco más seguro mientras conseguía rejas para ellas.

Pero por la noche, escuché el ruido dentro de la casa, parecía que tumbaran a alguien al suelo, después se estrellaban en las paredes… de pronto un grito angustioso se metió a mi habitación, una masa negra traspasó la puerta, detrás de ella una masa más grande y oscura voló sobre mi cabeza para cortarle el pasó, el rostro de un hombre se formó con aquel humo, después el cuerpo, una mano larga y con garras afiladas lo tomó por el cuello, arrojándolo contra la pared, la escena quedó plasmada con esas cenizas negras que ya había tocado antes.

Salí despavorido de ahí, justo en la escalera me encontré con el joven dueño de la sombra que vi en mi habitación, estaba tirado con la expresión en su cara igual a la que dejó en mi pared. Cuando tuve que regresar a casa, mirando con atención, me di cuenta de que a través de la pintura, aun se apreciaban decenas de rostros.

La Muerte en las Paredes

Después de lo que había visto no me interesó quedarme a admirar como se quedaba plasmada la muerte en las paredes. Seguramente encontrara algún admirador que si disfrute sus obras.

Fuente: Leyendasycuentosdeterror.com.mx