La leyenda del lobizón

Si algo me molesta de las vacaciones es ir a acampar con mi familia, pues creo que la naturaleza y yo no nos llevamos del todo bien. Siempre que he ido en esos viajes, alguna peripecia me termina ocurriendo. Como por ejemplo, ser picado por las abejas, caerme de la rama de árbol etcétera.

Papá puso la tienda de campaña y fue con mis hermanos a recoger leña, mientras yo hacía lugar para la fogata. De repente escuché unos fuertes gruñidos, giré la cabeza hacia atrás y me quedé helado al notar que detrás de mí se hallaba un lobo negro de aspecto horripilante.

El animal se me quedó viendo y en menos de un parpadeo se escondió entre la maleza. Mi padre llegó y le conté lo ocurrido y con una sonrisa me dijo:

– Ni pareces mi hijo, eres un cobarde. Seguramente se trataba de un perro, más como tú eres un chiquillo citadino, piensas que cualquier cosa del bosque te puede matar.

La noche cayó y yo me metí a mi bolsa de dormir, cerrando los ojos y tratando de no pensar en nada más. Sin embargo, poco después volví a oír ese aullido que aún hoy provoca a mi cuerpo escalofríos.

– Papá, otra vez está en lobo acechándonos. Por favor, haz algo.

– ¿Qué día es hoy? Me preguntó.

– Martes ¿por qué?

– Hijos, despierten, vámonos al auto. Ese no es un lobo, es el lobizón. Gritó con voz fuerte.

– ¿Lobizón? ¿Qué es eso?

La leyenda del lobizónUna mezcla asesina entre un perro de caza y un lobo salvaje. Es el séptimo hijo de una manada de machos. Lo que me aterra es que se alimenta principalmente de jóvenes. Por lo general, sale a merodear a finales de septiembre.

Mis hermanos y yo subimos a la camioneta, en lo que mi padre tomaba la escopeta y le disparaba al lobizón, quien murió luego de varios tiros, con los ojos inyectados en sangre.

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  • Juan David Quintero abril 20, 2016, 4:28 pm

    me entretuvo mucho el mito de lobizón

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