En Halloween ¡NO!

En la Universidad del Oeste, los estudiantes habían adoptado el Halloween como una celebración que les daba la oportunidad de reunirse, contar historias ya fuese inventadas o de vivencia personal, las cuales disfrutaban solo bajo la luz de una vela, en medio de un parque o un bosque cercano, por sana diversión, preparaban incluso en ocasiones un susto masivo para los nuevos asistentes. Ese año se veían un poco molestos por un personaje en Especial, Daniel, que no creía en fantasmas, o algo parecido, y se burlaba de ellos en cada oportunidad, echándoles a perder la celebración, descubriendo todos sus trucos, echando tierra sobre sus historias o cualquier esfuerzo por disfrutar del ambiente.

La incomodidad de sus compañeros fue tal que lo echaron de la reunión, este no se fue con tranquilidad, antes de marcharse gritó a los cuatro vientos que todos eran unos idiotas por creer en tales tonterías, y que todo lo paranormal carecía de fundamentos y le hacia los mandados. Se retiró molesto entre abucheos y vasos que iban directo a su cuerpo, lo cual respondió con señales obscenas hasta que se perdió de vista.

Mientras caminaba entre los árboles se balbuceaba a si mismo renegando aun de todo lo paranormal. Escuchó entonces que junto a sus pasos también había otros, se detenían cuando él lo hacía y continuaban sin poder definir desde donde venían, pensando entonces que se trataba de la famosa broma de los demás estudiantes, ignoró el hecho y siguió su camino gritando que a él no podían asustarlo, y sellaba la frase riendo de forma burlona.

Conforme avanzó, se dio cuenta que los pasos se escuchaban más cercanos, parecía que lo estaban rodeando, decenas de personas, tantos que movían los arboles y el sonido de las ramas al romperse era demasiado, sintió entonces respiraciones en la nuca, que alborotaban su cabello, pero al voltear ¡Nada!, seguía caminando dando oportunidad que un susurro que decía –Daniel, Daniel…- se hiciera más fuerte, mientras entre las copas de los arboles podían verse sombras saltando de uno a otro. Un poco aturdido por la cantidad de sonidos, y la rapidez con la que volteaba tratando de encontrar a quien los producía cayó al suelo mareado, con la cabeza agachada. Una enorme hacha bajó cercenado su cuello, pudo ver su cuerpo aun hincado cuando la cabeza rodaba por el suelo, para parar debajo de la bota de un monstruo gordo y verde, que lo tomó del cabello, para ponerlo de nuevo en su cuerpo, donde algunas enfermeras sin rostro, cosían las dos partes con vísceras que le sacaban del estomago.

Cuando el joven dio por gritar un humo negro salió por su boca, rodeándolo por completo pudo ver en él algunas caras de sufrimiento, las cuales tenían pequeñas manos que intentaban sujetarlo… cayó otra vez de rodillas, para al abrir los ojos y darse cuenta de que estaba bien, tenía la cabeza en su lugar y no había ninguna herida. Corrió entonces con todas sus fuerzas, pero sus pasos no lo hacían avanzar, el paisaje era el mismo y parecía estarse hundiendo en el suelo jalado por las manos cadavéricas que los sujetaban de la ropa, el se arrastraba aun luchando, pero se vio envuelto entre los cuerpos que salieron de entre la tierra con el movimiento de sus forcejeos.

Durante toda esa noche hasta el amanecer, el tubo encuentros con todos estos seres de oscuridad, que si bien pudieron haberlo acabado, solo le mostraron que son de verdad y que cada año volverán, la misma noche, porque es solo ese día en especial, en que las barreras entre su mundo y el nuestro desaparecen, dejándolos vagar a voluntad por nuestros dominios.

En Halloween ¡NO!

Daniel aprendió que en Halloween no se puede escapar, que en Halloween ¡No!, no se ofende a la oscuridad, porque viene a saldar cuentas.

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  • Victor Manuel Orozco Diciembre 4, 2012, 1:08 pm

    excelente historia…

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