El salón de Arcadias

En el mundo de los videojuegos, el término de Arcadia se encuentra asociado a aquellas grandes máquinas que eran instaladas en comercios de distinta índole y que servían como un modo de entretenimiento alternativo al de los juegos clásicos.

Muchas personas vieron el potencial de las famosas “maquinitas”, dado que se necesitaba poco mantenimiento y los beneficios eran bastantes, debido a que el jugador debía depositar una cierta cantidad de dinero para continuar su partida.

Sin embargo, con el arribo de las consolas caseras, estos locales fueron desapareciendo gradualmente.

Justamente Ismael era un hombre que se resistía a dejar morir su salón de Arcadias creando promociones y descuentos para su clientela.

Por ejemplo, los lunes por únicamente $50, el jugador tenía derecho a fichas limitadas por un periodo de una hora. Los martes los refrescos se encontraban al 2 × 1 etcétera.

– Maldición, si esto sigue así, tendré que traspasar el negocio. Cavilaba Ismael.

Una tarde, llegó una simpática mujer y dirigiéndose hacia el mostrador le dijo:

– Hola, quería jugar con su máquina de Pinball, más me di cuenta de que está averiada.

– Sí, no he tenido tiempo de mandarla a arreglar. ¿Le apetece jugar otra cosa? Replicó Ismael.

– No, lo cierto es que venía a mostrarle mi catálogo de juegos, pero quise revivir mi infancia. Dijo la chica.

– ¿Cómo de este tipo son?

– Tengo de todos: Desde títulos deportivos hasta aquellos que tienen sus headsets para gaming, en los que la realidad virtual es el elemento principal.

– Mire, déjeme su número telefónico y luego de consultarlo con mi socio le llamo. ¿Está bien?

– De acuerdo. Sin embargo, quisiera dejarle un demo de un juego que está buenísimo. Se llama “El extractor de esencias”. Estoy convencida de que le gustará.

La mujer salió del establecimiento, dejando sobre el mostrador una consola portátil con el cartucho insertado.

El salón de Arcadias

Ismael, quien además era un video jugador experto, encendió el artefacto y jugó hasta que se hizo de noche.

Al apagar el aparato una luz fuerte de dio la cara, reventando su cerebro en mil pedazos. En resumidas cuentas, un alma más que se sumaba al “extractor de esencias”.

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