El llamado de la muerte

Toda clase de leyendas se habían creado en torno a la vieja fábrica de telas del pueblo. Unos decían que por las noches se aparecían fantasmas en el patio trasero, otros que las brujas hacían pociones en su sótano. Tal vez la única persona que no creía en esas historias era Gabriel, el velador del lugar. En varias ocasiones la gente le preguntaba:

– Oye Gabo ¿nunca te ha pasado algo extraño allá adentro? Ya sabes, escuchar gemidos, ver siluetas etc.

– No nunca, llevo 30 años trabajando ahí y lo más raro que me encontrado han sido algunas ratas muertas. Además, eso de los fantasmas es sólo para asustar a los chiquillos.

Una de las cosas que caracterizaba a este personaje, es que invariablemente iniciaba su recorrido de la misma manera todas las noches. Comenzaba abriendo la oficina principal y así continuaba por cada uno de los cuartos restantes de aquel lúgubre sitio. Su única compañera era una vieja radio, la cual le hacía más amena la velada.

No obstante, una madrugada repentinamente se agotaron las baterías de dicho equipo, sin razón aparente. De hecho, Gabo exclamó muy enfadado.

¡Maldito cacharro!, pero si apenas esta mañana te puse pilas nuevas. En fin, como ya eran las dos de la mañana no pudo hacer nada más que esperar a que amaneciera. Minutos después, empezó a escuchar que lo llamaban por su nombre.

El sonido provenía del fondo del corredor, curiosamente la última habitación tenía la entrada clausurada. Era de ese lugar justamente donde se originaban los gritos. Gabriel entonces tomó el hacha contra incendios comenzó a golpear la puerta para abrirla, cuando por fin lo consiguió, quedó paralizado del miedo al observar que un zombi vestido con los mismos ropajes de él le decía:

– Vengo para llevarte conmigo de regreso al infierno, tu tiempo en esta dimensión se ha agotado. Al pronunciar estas palabras, parte de la piel del rostro de aquel ente cayó al piso.

– No me llevarás con vida. Replicó Gabriel

En eso, el zombi soltó una carcajada macabra:

– Jajaja, pero si tú ya estás muerto. O que ¿ya no te acuerdas? Te asesinaron unos maleantes hace años y te metieron en este cuarto para que te pudrieras lentamente. Fui yo, el amo de las tinieblas quién te dio una segunda oportunidad. Así que acompáñame, no me hagas enfadar.

El llamado de la muerte

Diciendo esto, ambos seres desaparecieron en una nube de polvo. Al día siguiente, las personas encontraron afuera de la fábrica solamente la radio encendida y la linterna del velador. Nunca más se volvió a saber nada de Gabriel.

Fuente: Leyendasycuentosdeterror.com.mx

{ 2 comments… add one }
  • SAENZ enero 9, 2017, 10:09 pm

    pongan mas…. que tengan que ver mas con la muerte

  • Abel enero 7, 2016, 10:08 pm

    Ta chido, pero: si nunca más se supo de el, entonces, quien contó la historia?

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