El Caballo de Madera

Eran las vacaciones de verano que Pablo y Luis habían estado esperando, después de no verse por tres años, los primos habían planeado reunirse en el rancho de Luis. Tenían todo casi cronometrado para no perder ni un solo instante y disfrutarlo al máximo, en cuanto el chico llegó de la ciudad, salieron al campo y no volvieron hasta la hora de cenar. Fueron a dormir con muchas cosas que contar pero el tiempo no fue suficiente ya que cayeron profundamente dormidos.

Alrededor de las tres de la madrugada, se sentía un frio muy intenso en la habitación, que no disminuía aun con la ventana cerrada, así que Pablo fue en busca de otra manta. Cuando regresaba por la escalera tuvo la sensación de que alguien lo seguía, se detuvo en seco, un escalofrió intenso le invadió el cuerpo, cuando vio como se hundían los escalones de madera, y crujían como si alguien subiera por ellos. De inmediato regresó a la habitación, y encontró algo que le dio más miedo aun. Su primo estaba suspendido en el aire, profundamente dormido, con las manos y piernas colgando, como si alguien lo llevara en brazos.

Tuvo que tomar valor para correr hasta Luis pues estaba siendo llevado hasta la ventana, lo tomaba del pie con todas sus fuerzas, pero aquello que lo estaba transportando era mucho más fuerte, pues los hizo flotar a los dos, cuando por fin sus tíos acudieron en su auxilio alertados por los gritos, evitaron que fueran arrojados por la ventana. Extrañados ante el hecho, se llevaron a los dos pequeños hasta la habitación de los adultos y pasaron la noche en vela.

Al día siguiente Luis no sabía lo que había pasado, pues nunca estuvo consciente, pero los demás estaban bastante asustados. Su desayuno fue interrumpido por una ráfaga de viento que azotó la puerta y revolvió la mesa, mientras se escuchó un fuerte grito que dijo: -¡Devuélvelo es mío! – el niño fue levantado de la mesa, estrellado contra una pared cercana, sus pies no tocaban el suelo y el luchaba contra algo que le presionaba el cuello, dejándole unas manchas rojas y cortando su respiración. El padre intentaba ayudarlo, aunque no podía ver a alguien, si sentía sus brazos, que tenían al niño apretado con fuerza. No sabían cómo quitárselo de encima, solo veían al pobre niño patalear, entre tanto movimiento, un caballito de madera cayó de su bolso, de inmediato, el niño también termino en el suelo. El fuerte viento que soplaba se convirtió en un remolino, que envolvió al juguete y salió por la puerta cerrándola con suavidad al pasar.

El incidente no dio más, y fue la abuela quien lo aclaró tiempo después, contándoles la historia de un joven, que fue su vecino hacia ya mucho tiempo, que después de un accidente cuando era pequeño, su mente no creció pero si su cuerpo, alcanzaba casi los dos metros y era muy fuerte, pero lo único que hacia siempre era jugar con su caballito, cuando murió lo enterraron con él, a orillas del rio donde le gustaba tanto jugar, y Luis lo había hecho enfadar por quitarle su juguete favorito. Ante la insistencia de la abuela, los dos jóvenes con el miedo en el estomago, fueron hasta aquella tumba, a pedir disculpas.

No volvieron a tener aquella visita en casa, pero en ocasiones, se puede ver parado en el sendero a un joven alto y corpulento, que viste un overol azul, que solo desaparece cuando ofrecen algún juguete en aquella tumba.

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{ 3 comments… add one }
  • Samantta enero 24, 2017, 7:31 am

    Estuvo padrisima me dio un poco de miedo sentí un escalofrío en la espaldas pero gracias me ayudaron con mi tare
    Pero soy fuerte
    ??

  • Juan Eduardo Amat y León Llerena septiembre 11, 2016, 1:36 pm

    Buena historia.

  • madelyn perez abril 12, 2015, 5:03 pm

    me gustto pues pero no dio miedo

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