Los tres cerditos

Había una vez tres hermanos cerditos, que vivían con su madre en una hermosa cabaña en medio del bosque. Muy contentos estaban todos juntos, pero eran ya mayores y tenían que buscar su propia fortuna.

Así que salieron al mundo, llevando con ellos sus instrumentos, pues les gustaba mucho la música. El más pequeño tocaba la flauta, el mediano el violín y el mayor tocaba el piano.

Lo primero por hacer, era construir una casa para protegerse del lobo, así que cada uno de ellos puso manos a la obra en su propio proyecto.

El pequeño, que era un poco perezoso, decidió utilizar paja, pues este era un material fácil de trabajar, tanto que en poco tiempo terminaría la tarea y podría irse a jugar.

El hermano mediano decidió utilizar madera, porque estaba rodeado de ella, su casa estaría lista también muy rápido y podría irse a jugar pronto.

El mayor por otra parte, pensó un poco más las cosas, escuchó lo que sus hermanos había dicho antes, y no le parecía que sus construcciones fueran tan resistentes ante un ataque del lobo, así que, aunque le llevara más tiempo y esfuerzo, quiso levantar su hogar con ladrillos y agregarle una chimenea en la que pudiera cocinar algunas sopas y calentarle en los días frios.

Una vez decididos, comenzaron a trabajar y tal como lo había dicho en un inicio, el más pequeño de ellos se desocupó primero y se fue saltando muy alegre tocando la flauta, al poco rato el siguiente de los hermanos se unió a aquella fiesta, mientras el mayor seguía aún trabajando. Le llevó mucho tiempo a aquel cerdito tener lista su casa, pero al final, se sintió satisfecho, había construido una hermosa casa con una bonita chimenea y lo suficientemente fuerte para resistir un ataque del lobo feroz.

Entonces, con las casas terminadas los tres cochinitos tuvieron tiempo para celebrar juntos, cantaron y bailaron largo rato, mientras el lobo observaba desde los arboles donde permanecía escondido. Cuando los vio más distraídos, dio un gran salto, rugiendo y gritando que iba a comerlos en ese instante, pues estaba muy hambriento.

Los tres cerditos

Rápidamente los cerditos se escabulleron, corrieron tan rápido como podían para esconderse cada uno en su casa. Ahí se sintieron seguros, aunque el lobo rondaba, dando vueltas de aquí para allá. Tras unos minutos, se paró frente a la casa de paja.

– Cerdito, abre esa puerta y déjame entrar. Le decía el lobo insistentemente.

Pero el más pequeño de los cochinitos se negaba, tan confiado estaba de que el lobo no pasaría, que se echó en la cama. Entonces, el lobo aulló en su puerta:

– ¡Soplaré y soplaré y tu casa derribaré!

Tal y como lo anunciaba, el lobo sopló con todas sus fuerzas; bastó con una sola exhalación para que la casa de paja se viniera abajo, así que el pobre cerdito emprendió la carrera hacia la casa de madera de su hermano.

Nuevamente el lobo se paró frente a la puerta, y sin advertencia alguna, se puso a soplar con todas sus fuerzas. Pero en esta ocasión no cayó al primer soplido, así que el animal estaba un poco molesto gritando:

– ¡Soplaré y soplaré y tu casa derribaré!

Esta vez, tomó una gran bocanada de aire, y la echó por su hocico con mucha potencia, tanto que hizo crujir la madera, y a continuación las paredes cayeron dejando atrás solamente una pila de madera. Por fortuna los cerditos ya no estaban ahí, salieron corriendo hasta la casa de ladrillo de su hermano, donde inmediatamente recibieron refugio.

Al llegar a la tercera casa, el lobo estaba realmente enojado y hambriento, quería comérselos a todos en un solo bocado. Se paró en la última puerta y rugió:

– Abran la puerta, déjenme entrar o ¡Soplaré y soplaré y la puerta derribaré!

Pero por más que sopló y sopló, la casa de ladrillos seguía en pie, no se movía, ni crujía como las anteriores. Discutieron entonces el lobo feroz y los tres cerditos, pues él quería a toda costa entrar, solo que no tenía el permiso.El lobo comenzaba a desesperarse por no poder cumplir con su propósito. Al quedarse sin aliento se dio cuenta que debía encontrar otra manera de entrar, pues esa casa era muy resistente para echarla abajo con soplidos. El lobo observaba con atención y los tres cerditos lo veían a él. Imaginaron que entraría por la chimenea por la forma en que observaba, así que rápidamente atizaron el fuego para calentar la olla donde el hermano mayor preparaba su sopa.

Ni tardo, ni perezoso, el lobo se puso a trepar por la pared, llegó hasta la chimenea y se deslizó hacia abajo… Ahí le esperaba una gran sorpresa, pues los hermanos cerditos trabajando juntos, tuvieron el caldero hirviendo listo para recibirlo. Cuando sintió el calor en la cola, salió disparado, y se fue corriendo a toda prisa hacia el lago, y ahí estuvo algo rato esperando que pasara el ardor de la quemadura.

Después de este encuentro, los tres cerditos y el lobo feroz no volvieron a verse, suerte esta para el lobo, porque con el ingenio de los cerditos seguramente se habría metido después en más problemas.

Terminado el episodio con el lobo, los hermanos menores tomaron sus instrumentos musicales, querían tocar y bailar para celebrar la victoria, sin embargo, recibieron un fuerte regaño del cerdito mayor. Les hizo ver que la pereza los puso en peligro, y que no todo en esta vida es disfrutar, a veces hay que esforzarse un poco para conseguir el bienestar. Les prohibió levantar nuevamente unas casas tan enclenques, y les dio consejos para construir su hogar con ladrillos como debieron hacerlo en un principio.

Tener un hogar adecuado les llevó más tiempo, pero finalmente estaban seguros, ahora si era el momento preciso para celebrar, todos juntos, como la gran familia que eran.

Es así como el cuento de los tres cerditos llega a su FIN.

Valores del cuento de los tres cerditos

El cuento de los tres cerditos nos habla sobre los beneficios del esfuerzo y el trabajo, a través del hermano mayor, que se tomó el tiempo para hacer las cosas bien y obtener un buen resultado, mientras que a los otros dos, les fue bastante mal por construir sus casas a prisa e irse a jugar, aquí nos muestra también el sacrificio del más grande de los cerditos, pues mientras sus hermanos se divertían él seguía trabajando. Este cerdito también fue muy inteligente, pues analizó los beneficios de cada material disponible, eligiendo el que mayores beneficios le daría.

En el desarrollo de la historia también podemos aprender un poco de solidaridad, pues conforme cada cerdito fue metiéndose en dificultades, su hermano le permitió refugiarse en su casa. Así al final, todos cooperaron para librarse del lobo, ayudados por un poco de ingenio. De esta manera queda claro que antes de la diversión, está la obligación.

Información del cuento de los tres cerditos

El cuento de los tres cerditos, es en realidad una fábula muy antigua, por lo cual no se le atribuye un autor especifico, sin embargo, se hace mención a las primeras ediciones escritas que pudieron encontrarse, estas se realizaron en el siglo XIX. El folclorista australiano Joseph Jacobs fue el encargado de recopilar viejos cuentos y relatos orales de la lengua inglesa en una obra llamada: English Fairy Tales by Joseph Jacobs, publicada en 1890, misma en la que daba los créditos por esta historia a un trabajo anterior al suyo, conocido como: The Nursery Rhymes of England proyecto realizado por James Halliwell-Phillipps en 1886. Posteriormente en 1892, Andrew Lang lanzaría su propia versión de los 3 cerditos.

Los tres cerditos y el lobo tomaron mayor popularidad gracias a la versión de dibujos animados realizada por Disney en 1933, siendo esta la historia más conocida hoy en día.

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