El patito feo

Érase una vez en un lindo día de verano, una impaciente pata que esperaba el nacimiento de sus patitos. Ella estaba desesperada porque el asunto estaba tardando mucho y ya quería mostrar el mundo a sus hijitos.

Finalmente, se escuchó un “!Pip,pip!” tras otro, ¡Eran los patitos asomando sus cabezas a través del cascarón!

―!Cuac, cuac! ―graznó la pata llena de emoción al verlos, y los patitos respondieron saliendo a toda prisa.

Después de saludar a mamá, se fueron a explorar los alrededores, ella les permitió hacer y deshacer, pues comprendía que el espacio dentro de un huevo es muy pequeño y seguramente estaban muy ansiosos de ver algo más. Estaba lista para enseñarles todos sus dominios, pero se dio cuenta que aún faltaba un huevo, el más grande de todos, y fue a sentarse sobre el otro rato. En eso pasó una pata con mayor experiencia y le dijo que el huevo no acababa de romper porque era de pavo, tras la advertencia, la pata siguió empollando hasta escuchar un “¡Pip, pip!”.

¡Vaya sorpresa para mamá pata! El último de sus hijos era feo y grande, nada parecido a los otros, tampoco tenía semejanza con un pavo. Aun así, ella estaba orgullosa de sus críos. Al día siguiente los sacó a nadar y a presentarlos con los animales vecinos.

Los patitos se portaron con propiedad en el corral, pero no recibieron el mismo trato, fueron encasillados como gentuza y al último en salir del cascaron le dieron unos picotazos. Su madre, lo defendió como pudo, haciendo notar que tenía buen carácter, aunque no era tan bello como los otros, pero las burlas no se detuvieron.

El Patito feo

― ¡Tan feo que es! ―decían sin descanso.

Era lo mismo de día y de noche. Todos molestaban a pobre patito. Incluso sus hermanos y hermanas decidieron unirse a esta terrible práctica, pero el peor día fue, cuando su propia madre le hizo muecas de desagrado. Entonces el patito se fue del corral. Corrió hasta caer rendido al anochecer, más de tristeza que de cansancio. La mañana siguiente lo despertaron uno patos salvajes, querían saber a toda costa quien o que era su nuevo y feo compañero. Después de eso, le permitieron quedarse.

A los días, aparecieron por ahí unos gansos salvajes le ofrecían una mejor fortuna al patito en su pantano, sin embargo, esa oportunidad no era suya, de pronto aparecieron unos cazadores, mientras todas las aves volaban de aquí para allá tratando de salvar sus vidas; el patito feo se metió entre los juncos. Poco le sirvió eso, pues un perro lo acorraló ahí, mostrando sus afilados dientes, le acercó el hocico, lo olió, y sin más, simplemente se fue. Aliviado y pensando que su fealdad había espantado al canino, se tendió ahí muy quieto esperando que pasara el peligro.

Acabado el amargo episodio, echó a correr por campos y praderas; llegando a una pobre cabaña donde vivía una anciana con su gato y su gallina. Creyendo que era una pata, le permitieron quedarse en la casa, pero al cabo de tres semanas, los otros animales comenzaban a molestarle por no tener algún talento útil. Muy desanimado estaba el patito creyéndose un inútil, pero recordó lo bueno que era para nadar y como le gustaba, así que decidió salir al mundo el lugar de quedarse encerrado en una habitación.

Pronto llegó el otoño y cuando las hojas terminaron de caer, vino el invierno, la pobre criaturita no la estaba pasando nada bien en aquel frio tan extremo. Pero, sus penas se hicieron menos una tarde cuando salieron de los arbustos unas hermosas aves blancas, con cuellos largos y esveltos. El patito no había visto algo así antes, y aunque no sabía que eran, sintió algo extraño en su interior al ver como extendían sus magníficas alas y se elevaban, alto, muy alto surcando los vientos.

El pequeño pato siguió luchando con el invierno, pasando todo tipo de calamidades, y moviendo sus patitas continuamente para impedir que el agua donde nadaba se convirtiera en hielo. A pesar de sus muchos esfuerzos, una noche, lo venció el cansancio y amaneció congelado. Para su fortuna, un campesino lo recogió, y en su casa, la mujer hizo todo lo posible por reanimarlo. Había también allí un par de niños, unos que quisieron jugar con él, pero poco acostumbrado a estos tratos, casi muere del susto y salió de ahí en cuanto pudo.

Siguió la desafortunada ave enfrentándose al invierno, aguantando crueldades y miserias, hasta la llegada de la primavera. Con tal emoción, batió las alas y se elevó por los cielos, llegando a un enorme jardín con bellas y coloridas flores. Disfrutaba de esa hermosura, cuando vio en la cercanía, tres bellas aves blancas, esas que tiempo atrás le habían cautivado. Tomando valor de todas partes, se acercó a ellas, pensando aun en ser rechazado por su fealdad.

En cuanto lo vieron, lo rodearon y el pobre patito, agachó la cabeza esperando lo peor. Pero, obtuvo finalmente una recompensa, ¡un reflejo de sí mismo!, pero ya no se trataba de un feo y torpe pájaro, sino de un cisne, ¡un bello cisne!

La felicidad le invadía, pues todas aquellas desgracias ocurridas en el pasado le ayudaban para valorar mejor lo que hoy tenía. Sus nuevos amigos nadaban alrededor y lo acariciaban con sus picos. Los niños en el jardín les ofrecían pan y semillas, y se alegraban por tener un nuevo cisne, ¡el más hermoso de todos! Los viejos cisnes hacían reverencia, y aunque se le reconocía como el más bello, no mostraba ni una pizca de orgullo, porque él era tierno y bondadoso.

Y terminaron los tiempos del patito feo, en su lugar, había surgido un hermoso cisne, tan bello por dentro como por fuera, cuyo tierno corazón latía lleno de felicidad por haberse encontrado a sí mismo.

FIN

Valores del cuento de el patito feo

Aunque a primera vista el cuento del patito feo puede parecer un poco cruel o inadecuado para los niños, en realidad, está lleno de valores que asimilan muy bien, aunque sean muy pequeños, lo importante es dejar muy en claro cada situación para que no se confundan los mensajes importantes que hay dentro de esta historia.

A lo largo de este cuento infantil, el patito feo atraviesa por muchas situaciones que bien pueden compararse con etapa de crecimiento de un niño y resalta la importancia de aceptarse uno mismo, pues esto significa quererse, logrando así una estabilidad en la autoestima y la paz interior. Cuando estas cosas se consiguen es más fácil relacionarse con los demás, aceptando y respetando sus diferencias pues ya se está educando la inteligencia emocional de cada uno.

Esta historia trata de tolerancia, respeto, compasión, perseverancia, lucha; pero también introduce antivalores como la tristeza, pena, soledad, rechazo, acoso y desprecio. Mostrando con esto que la vida no es justa, pero todos tenemos la manera de salir adelante a pesar de las adversidades.

El patito feo es rechazado desde un inicio por la familia que se supone debería protegerlo y amarlo, tan solo por ser diferente, tuvo que enfrentarse solo a situaciones de burla y humillación, pero logró seguir adelante. Esto fácilmente nos ayuda para explicar temas tan actuales como el bullyng o el racismo, resaltando la importancia de respetar a los demás, porque las diferencias no significan ser mejor o peor que otros, así como también la importancia de mantenerse firme luchando por lo que queremos, para crecer y progresar.

Al final del cuento, cuando el patito se descubre a sí mismo y sabe a dónde pertenece, debe tenerse mucho cuidado de que el niño no se quede con la idea de que lo importante es la belleza exterior, sino que ser buenas personas y tener buenos sentimientos es lo que nos lleva a descubrir aquellas cualidades que se premiaran en un futuro.

Información del cuento el patito feo

El cuento del patito feo es uno de los clásicos, fue escrito por Hans Christian Andersen y publicado el 11 de noviembre de 1843. Un año más tarde, el autor lo incluiría también en su colección de “Nuevos cuentos” (Nye eventyr.

Los encargados de llevarlo a la pantalla, fueron Silly Symphonies a través de un cortometraje estrenado en 1939 titulado The Ugly Duckling, esta misma compañía tenía ya otro cortometraje con el mismo nombre, lanzado en 1931, solo que en esa versión del patito feo; el protagonista es en realidad un pato empollado por una gallina y rechazado por ella como hijo en un inicio.

Esperamos te haya gustado mucho el cuento de el patito feo. No dejes de visitar nuestra página de Leyendas y Leyendas cortas, también te dejamos otras recomendaciones de cuentos clásicos: