Cenicienta

El cuento de la Cenicienta comienza asi. Hubo una vez un buen hombre, quien después de haber quedado viudo, tuvo la oportunidad de casarse por segunda vez. Su nueva esposa, era la mujer más mala, altanera y orgullosa que jamás se había conocido, y sus dos hijas, le seguían firmemente los pasos, pues se le parecían en todo.

En cambio, la hija de aquel hombre era toda dulzura, una joven llena de bondad, heredada de su madre, aquella que sin duda fue la mejor persona del mundo.

Después de la boda, fueron todos a vivir juntos y ahí la madrastra dio rienda suelta a su mal carácter; ayudada por sus hijas, se molestaba de día y de noche a su indefensa hijastra, sin razón alguna más que la envidia que sentía por la muchacha, pues aquella joven tenía más y mejores cualidades que todas ellas juntas.

La pobre niña era obligada a realizar todas las labores de la casa, pasaba el día fregando pisos, limpiando de aquí para allá, además, obedeciendo las ordenes de aquellas horribles mujeres que pasaban gran parte del día tiradas en sus elegantes camas o asistiendo a reuniones donde pudieran lucir hermosas joyas y vestidos.

La pobre chica aguantaba todos aquellos malos tratos pues tenía miedo que su padre la reprendiera al llevarle aquellas quejas, porque el dominio que la nueva esposa tenía sobre él, era muy evidente. Así que ella prefería callar e irse a descansar junto a la chimenea después de terminar sus quehaceres, este acto también derivó en burlas, puesto que, al levantarse de aquel rincón con sus ropas llenas de ceniza, sus hermanastras creyeron gracioso rebautizarla como “Cenicienta“.

Así transcurrían los días, con la misma rutina de malos tratos, no había en ellos mayores sorpresas, hasta el momento de recibir una importante invitación para un baile.

La fiesta seria en el palacio, el príncipe había invitado a personas muy importantes, entre ellas las hermanastras de Cenicienta, pues eran miembros privilegiados de la sociedad. Apenas se enteraron del festejo, corrieron a elegir vestidos, a probarse joyas e idear peinados. Esto significaba más trabajado para cenicienta, porque ella se encargaba de planchar los vestidos, pulir las joyas y arreglar los adornos de sus hermanas.

Cenicienta

Desde ese día el único tema en boca era la forma en que se vestiría para el evento. Pasaron días preparándose para la fiesta, en todos ellos las hermanas hacían burla de Cenicienta, diciendo que ella no asistiría y su única actividad esa noche seria como siempre, fregar los pisos y esperarlas con la cena lista. Cuando el día finalmente llegó, las chicas se marcharon muy contentas, mientras Cenicienta, se quedaba en casa perdida en un mar de lágrimas.

Pasado el rato, su madrina, que era un hada, la vio llorar y se acercó a ella, la pobre muchacha no podía si quiera hablar y explicar la razón de su tristeza, pero el hada ya se lo imaginada, así que le dijo:

— Yo te haré ir al baile. Ve al jardín y tráeme una calabaza.

Cenicienta sin entender aun como esto la haría ir al baile, siguió las indicaciones y llevó la mejor calabaza que había. El hada lo tocó con su varita mágica y se convirtió en un bello carruaje dorado. Después, tomaron seis ratas de la ratonera y cada vez que la madrina tocaba una con su varita, la rata se transformaba automáticamente en un hermoso corcel. Después de esto solo les hacía falta el cochero, así que la joven se acercó a otra trampa donde había tres ratones gordos, el hada eligió uno por su imponente barba, así que, al convertirlo, resultó un cochero gordo de bigotes preciosos.

Con seis lagartos hicieron sirvientes que le acompañarían en el carruaje, y aparentemente estaba todo listo, pero se habían olvidado del vestido. A punto estaba Cenicienta de echarse a llorar de nuevo, pero apenas un toque de la varita magica bastó para que sus desgastadas ropas se transformaran en un magnifico vestido, con adornos de oro y plata y la más hermosa pedrería; luego la muchacha recibió un par de zapatillas de cristal, las más bellas del mundo, perfectas para hacer juego con su atuendo.

Hecha toda la magia, llegaron las advertencias, el Hada le dijo a Cenicienta que regresara antes de la media noche, pues en este punto la magia perdía su fuerza y todo volvería a la normalidad. La chica prometió volver antes de la hora indicada y partió al baile llena de dicha.

En la fiesta todos quedaron maravillados con la presencia de Cenicienta, el príncipe mismo fue a recibirla, los asistentes no hacían más que contemplar su belleza, las miradas le siguieron sobre todo porque el hijo del rey la colocó en el lugar de honor, y en unos instantes fue a bailar con ella. La joven buscó la manera de acercarse a sus hermanastras y compartió con ellas todos los manjares que se le habían ofrecido, las dos muchachas estaban muy sorprendidas con aquellas atenciones, sobre todo de alguien que ni siquiera las conocía.

Todas disfrutaban tranquilamente de la fiesta, hasta dar las once y tres cuartos; en ese momento, Cenicienta se despidió y se fue a toda prisa. Llegando a casa, agradeció a su madrina y le pidió ayuda para asistir al baile el día siguiente, pues el príncipe así lo había pedido. Cuando llegaron sus hermanas, le contaron sobre la hermosa y desconocida princesa, agregando además comentarios sobre la admiración que había despertado en el príncipe.

Al día siguiente las tres chicas fueron nuevamente al baile, pero Cenicienta lucia esta vez más radiante, tanto que el hijo del rey no se separó de ella ni un solo instante; tanta cosa bella decía el joven que la damita olvidó por completo marcharse a la hora pactada; al oír tocar la primera campanada de medianoche salió corriendo y el príncipe tras ella, pero no pudo alcanzarla; solo se quedó con una de las zapatillas de cristal que ella había perdido por salir a la toda prisa.

La joven llegó a casa sin aliento, la carroza y los lacayos habían desapareció, y ella solo llevaba puestas aquellas viejas y sucias ropas de siempre, pero ¡oh sorpresa!, entre sus manos aún conservaba el par de la zapatilla que perdió minutos atrás. Cuando sus dos hermanas volvieron, le contaron lo ocurrido y lo desolado que estaba el príncipe por la huida de la princesa.

Tan enamorado estaba ya aquel joven que a los pocos días hizo una proclamación, él se casaría con aquella mujer que pudiera calzar la zapatilla. Se la probaron primero princesas, enseguida duquesas, después toda la corte, pero era inútil. Intentaron entonces con las demás mujeres, llegando así hasta la casa de las hermanas, ellas hicieron mil esfuerzos para que el pie les cupiera en la zapatilla, pero no tuvieron éxito.

Cenicienta que había observado todo con paciencia, pidió probarse también la zapatilla, aunque sus hermanas hicieron burla de este acto, el hombre encargado de probar el calzado la miró atentamente, y al encontrarla tan linda, le permitió hacerlo. La sorpresa de todos fue enorme al ver que la zapatilla ajustaba perfecto en el pie de cenicienta, sin el mayor esfuerzo, tal y como si estuviese hecho a su medida.

El asombro fue aún mayor cuando Cenicienta mostro la otra zapatilla y se la puso. Las hermanas la reconocieron como aquella hermosa mujer que tuvo atenciones con ellas en el baile y pidieron perdón por todos los malos tratos, la chica que era de noble corazón, las perdonó, y acordaron quererse para siempre.

Después, fue llevada ante el príncipe, tal y como estaba vestida, con sus viejos harapos, aun así, el joven la encontró muy hermosa, más bella que nunca, insistiendo en la boda que se llevó a cabo en unos cuantos días. Al convertirse en princesa, hizo llevar a sus hermanas al castillo, donde también consiguió para ellas un buen futuro, junto a dos grandes señores de la corte con los cuales contrajeron matrimonio.

FIN.

Valores del Cuento de Cenicienta

El cuento de cenicienta, nos enseña que la bondad triunfa sobre la maldad, que uno siembra lo que cosecha y que la envidia no es buena consejera. El relato nos muestra la importancia de tratar bien al prójimo y no aprovecharse de los demás, porque tarde o temprano el mal causado se regresará.

Cenicienta, muestra bondad en todo momento siendo amable con las personas que le causan daño, aquellas que se dejan llevar por la envidia y aprovechan la situación para desquitarse con ella, pero al final, todas ellas reciben su castigo, mientras que para cenicienta no hay más que felicidad.

Información del cuento de Cenicienta

El cuento de la cenicienta, como muchas otras historias de su tipo, tiene más de una interpretación, cuyos detalles se adaptan a la cultura de la región. En occidente adoptamos una recopilación escrita en 1697 por el francés Charles Perrault, titulada Cenicienta o El zapatito de cristal (Cendrillon ou La petite pantoufle de verre), mientras que en ciertos lugares de Europa se prefiere la de 1812 publicada por los Hermanos Grimm en su obra: Cuentos de la infancia y del hogar.

Aunque las versiones anteriores son las más reconocidas, el italiano Giambattista Basile, había incluido en su colección de cuentos el “Pentamerón“, un relato llamado: La Gata Cenicienta (La Gatta Cenerentola). Sin embargo, es posible remontarnos aún más atrás en el tiempo, pues algunos elementos del cuento de cenicienta, aparecieron en épocas pasadas, cuando los autores griegos registraron la Leyenda de Ródope (Ροδώπις, Rhodopis: “mejillas rosadas”). Cuyos eventos se desarrollaron en el antiguo Egipto.

Aunque el cuento de Cenicienta y la zapatilla de cristal era ya muy famoso, tuvo mayor popularidad cuando Disney hizo la versión animada en 1950, este largometraje de dibujos animados tenía mayor semejanza con la Cenicienta de Perrault, una razón más, por la cual esta versión es mayormente conocida en América.

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