Caperucita Roja

Caperucita Roja era el nombre con el cual se le conocía a una encantadora pequeñita a la que todos adoraban, ella era tan simpática y educada que fácilmente las personas le tomaban cariño.

Le apodaron de esa manera, porque siempre llevaba puesta una caperuza o gorro de color rojo, un regalo de su muy querida abuelita. La niña adoraba esa prenda, no solo por ser un obsequio, sino también porque le quedaba muy bien.

Un día, la madre de la niña, le dio como tarea llevar la comida a su abuela, pues la anciana había estado muy enferma, y seguramente una buena comida le sentaría bien. Antes de partir, la señora le pidió a su hija tener cuidado, no apartarse del camino y de portarse bien al llegar a su destino.

Caperucita atendió a las indicaciones de su madre y después de despedirse cariñosamente, se internó en el bosque, con destino a la casa de la abuela, un kilómetro más adentro.

Apenas había recorrido unos pasos en el sendero, un lobo vio la caperucita roja desde lejos y se acercó a la niña. Ella no tuvo miedo, pues no sabía que aquella criatura podría causarle algún daño, mucho menos siendo tan educado al darle los buenos días.

Caperucita Roja

Después de intercambiar saludos, caperucita roja y el lobo feroz siguieron conversando:

– ¿Adónde vas tan temprano?

– A casa de la abuela, ella está muy enferma y necesita algo que le ayude a fortalecerse, mi madre hizo una comida especial para ella, así que debo llevársela y ver si necesita algo más.

– ¿Y, tu abuela vive muy lejos?

– No. Siguiendo este sendero hasta encontrarse los avellanos, después hasta los tres arboles gigantes.

La niña le indicó al lobo el lugar exacto donde encontrar a su abuela, sabiendo que esta estaba enferma y débil, la criatura inmediatamente pensó en aprovechar la situación y comerla, dejando a Caperucita como postre. Con este plan en mente, fue acompañándola una pequeña parte del camino, luego en el momento preciso, vio la forma de distraerla mostrándole las bellezas del bosque.

Al ver las hermosas flores que le rodeaban, la niña se sintió emocionada, pues eran el regalo perfecto para alegrarle el día a su abuela. Unas flores frescas y de tan delicioso aroma le gustan a cualquiera, además, pensaba que detenerse a recoger algunas no representaba gran problema pues aún era temprano y podría llegar a tiempo a su destino.

Mientras ella estaba distraída eligiendo las flores más hermosas y alejándose del camino, el lobo fue hasta la casa de la abuela y llamó a la puerta. Como la mujer estaba muy débil, no pudo levantarse para abrir, así que desde su cama preguntó:

– ¿Quién es?

Caperucita Roja, traigo para ti una deliciosa merienda. Contesto el astuto lobo, haciéndose pasar por su nietecita.

La señora estuvo muy contenta de recibir la visita de su nietecita, además, acompañada de una deliciosa sorpresa, así que de inmediato le indicó como entrar, apenas dio un paso hacia el interior de la casa, el lobo fue directo hacia la ancianita y se la tragó de un solo bocado.

Después, uso su ropa, también un gorro y se metió en la cama, nuevamente para hacerse pasar por otra persona y engañar a su presa. Así esperó un rato alerta, hasta la llegada de Caperucita.

Cuando la pequeña estuvo al fin en la casa, notó que la puerta estaba abierta y tuvo un extraño presentimiento, sin embargo, entró dando los buenos días. Pero como no obtuvo respuesta, fue al cuarto de la abuela para asegurarse que ella estuviera bien.

Al correr las cortinas, vio que ahí estaba la ancianita, pero lucia muy extraña.

– Abuelita, ¡Que orejas tan grandes tienes! Dijo la niña muy asombrada.

– Son para escucharte mejor. Respondió el impostor fingiendo la voz.

– Pero abuelita, tus ojos que grandes son. Dijo nuevamente la niña sin salir de su asombro.

– Así te veo mejor mi niña. Respondió el lobo agachando la cabeza.

– Pero Abuelita, que bazos tan grandes tienes. Insistía la niña.

– Para abrazarte mejor. Dijo astutamente el lobo.

– Y que boca tan grande tienes. Exclamó nuevamente la niña, en esta ocasión con un poco de terror en su voz.

– Son… ¡Para comerte mejor! Apresuró la criatura mientras se abalanzaba sobre la niña para tragarla también de una sola vez.

Con el estómago lleno, el lobo, se quedó tirado en la cama, tomando una siesta y roncando tanto que llamó la atención de un cazador que hace tiempo le seguía los pasos. El hombre quiso disparar justo en el momento de verlo, pero al notar su panza tan inflada, pensó que podía haberse comido a alguien y aún había esperanza de salvarlo, así que de inmediato, empuñando su cuchillo, abrió la tripa del animal, apenas dos cortes, la caperucita roja se asomó, después salió la niña que la vestía y al final la pobre abuelita recobrando el aliento con dificultad.

Pensando en darle un castigo al lobo, Caperucita corrió y trajo cuantas piedras pudo para llenarle el vientre, así, cuando este quiso correr al despertar, con la intensión de huir, el peso de las piedras fue demasiado y el esfuerzo le hizo fallecer.

Con el lobo muerto, Caperucita y la abuela vivas, el cazador se marchó feliz llevándose la piel del animal. La abuela mientras tanto, disfrutó aún más de la comida que le había mandado su hija, y Caperucita Roja pensaba en que no se desviaría nuevamente en su camino de regreso a casa, en realidad, prometió que no se saldría otra vez del sendero jamás, tal y como le había advertido su madre.

Caperucita Roja cumplió al pie de la letra su juramento, pues de camino a casa de la abuela en otra ocasión, se encontró con otro lobo, y la niña no se salió del camino, ni conversó con él, aunque se portara amable y educado dando los buenos días.

Valores en el cuento de caperucita roja

Caperucita Roja es un cuento muy corto, sin embargo, esto no le impide estar lleno de consejos para niños y adultos. Aunque la historia se centra principalmente en enseñar el valor de la obediencia y la prudencia, a través de la pequeña que al desobedecer a su madre se metió en problemas; advierte también sobre los peligros que existen en el mundo, pues no es un lugar tan seguro como el hogar, y los niños deben seguir ciertas reglas al no estar vigilados por un adulto, pues desobedecer a los padres puede traer consecuencias negativas.

Además, se resalta la importancia de evitar a los extraños, así como también el compartir datos específicos con los demás, porque uno no sabe las intenciones de otras personas, ni como puedan usar esta información. En este mundo hay gente que finge ser alguien diferente ante los demás para engañar y aprovecha la situación, tal como lo hizo el lobo.

Esta historia es apta para niños de más de 3 años, a pesar de que ciertos episodios del cuento suelen parecer algo rudos, los infantes asimilan bastante bien estos hechos.

Información del cuento de caperucita roja y el lobo feroz

Existen varios cuentos de caperucita roja, dependiendo del país o región, tienen ciertas diferencias para adaptarse a la cultura propia del lugar.

La primera versión escrita pertenece a Charles Perrault, él tomó la idea de una historia que circulaba entre los campesinos italianos desde el siglo XIV llamada “La finta nonna” (La falsa abuela), le agregó a la protagonista la famosa capucha roja, y la bautizó como “Le Petit Chaperon Rouge“. En ambas historias el final era muy trágico, con completo éxito para el lobo, sin embargo, tiempo después los hermanos Grimm, tomaron el cuento de caperucita roja añadiendo un final feliz, convirtiéndola en un cuento de hadas muy popular en el cual el lobo recibe un castigo ejemplar.

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