Conexión equivocada

Gustavo era lo que puede considerarse como un muchacho autodidacta, ya que aunque no había recibido la correcta instrucción académica, buscaba siempre la manera de aprender lo más posible utilizando las herramientas que tenía a su alcance.

Por ejemplo, gracias a que uno de sus vecinos trabajaba como maestro en una escuela primaria, aprendió a leer y escribir a los cinco años de edad. Después ya durante su adolescencia logró terminar su educación básica.

Poco después encontró trabajo en un supermercado y obtuvo el dinero suficiente para inscribirse en una preparatoria abierta. Su mayor deseo era el de convertirse en un profesionista para poder salir adelante.

Sin embargo, las cosas se le fueron complicando, pues su padre enfermó gravemente y tuvo que invertir gran parte de sus ahorros en gastos hospitalarios. Con el poco dinero que le quedaba, compró una computadora usada, pues le gustaba escribir en sus ratos libres cuentos y leyendas de terror.

Uno de esos días en los que buscaba una idea para inspirarse y así crear una nueva historia, se encontró con un anuncio que decía: “Diplomados en línea gratis

– ¡No lo puedo creer! Esto debe ser una broma – Pensó.

No obstante, la curiosidad lo indujo a que diera clic en el enlace. Éste lo trasladó a una página en la que aparecía un formulario de inscripción. Rápidamente llenó los datos que se ocupaban y esperó a recibir una respuesta.

A la semana, en el buzón de su correo electrónico encontró lo que había estado buscando. La carta que le habían enviado a Gustavo decía que su solicitud había sido aceptada y que el diplomado comenzaría a principios del mes siguiente.

Una de las cosas que más le sorprendió al muchacho fue que no le pidieran ningún tipo de material, ya que el 100% de las prácticas que se desarrollarían, serían resueltas directamente en un software interno de la institución.

Las semanas se convirtieron en meses y poco a poco Gustavo fue adquiriendo más y más conocimientos sobre uno de los diplomados en línea que había escogido.

Cuando se cumplieron exactamente nueve meses de iniciado el curso, recibió un mensaje en el que se le indicaba que tendría que acudir a la capital para que le fuera entregado su certificado. Al calce de la misiva venía un teléfono y una dirección.

Al día siguiente habló con su jefe y le pidió un adelanto de su sueldo para poder pagar el boleto de autobús. En el momento en que bajó del camión, un escalofrío recorrió su cuerpo, mas él ignoró esa funesta señal pensando que seguramente se trataría del inicio de un catarro.

Caminó hasta llegar al sitio indicado. El edificio era muy alto con las paredes pintadas de gris. En la puerta principal se podían ver algunos trozos tirados en el suelo de lo que parecía ser un antiguo logotipo.

Ingresó a las instalaciones con un poco de miedo y más o menos a la mitad del pasillo principal pudo escuchar un grito de terror sumamente fuerte.

Volteó hacia atrás y no vio nada. No obstante, en el momento en que giró la cabeza hacia el frente pudo observar a un ente extraño de nariz puntiaguda y garras en vez de manos quien de un zarpazo le arrancó el rostro.

Posteriormente el mismo ser le enterró uno de sus dedos en el cerebro y esperó a que Gustavo se desangrara.

Conexión equivocada

Después del incidente, la policía cibernética quitó los anuncios y el edificio fue demolido. Sin embargo, hay quien dice que el aviso de diplomados en línea gratis continúa apareciendo de vez en cuando.

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