Saúl era un joven algo pasado de peso, a sus 16 años pesaba ya más de cien kilos, siempre había sido rellenito, pero  tras las constantes burlas de sus compañeros a causa de su problema, cayó en un círculo vicioso del cual no pudo escapar. Era gordo porque comía demasiado, y comía demasiado por ser gordo.

Era su último año de preparatoria y la semana del baile, también había muchos eventos deportivos, se iban a enfrentar a otra escuela en un partido de futbol y sus contrincantes habían “secuestrado” la mascota, que era un cerdo. Buscando la manera de no quedar en ridículo ante los oponentes, la jefa de las porristas tuvo la idea de pedirle a Saúl que hiciera el papel de la mascota y a cambio lo llevaría como pareja al baile. A sus espaldas comentaban que no necesitaba disfraz, pues tenía toda la facha de cerdo. El joven acepto, pues así se quitaría de encima la presión de su padre que había estado molestándolo por su sobrepeso, diciéndole que nadie se fijaría en el, ¿Qué mejor manera de mostrar que se equivoca?, le restregaría en la cara que iría al baile con la chica más linda. Así que salió con todas las buenas intenciones y bailó como nunca junto a las porristas.

Obtuvo una popularidad momentánea, todos le aplaudieron, aunque también se reían de él, de cualquier forma lo hacían todo el tiempo. Donde lo veían le gritaban “cerdo” y el contestaba con gusto.

El famoso día del baile llegó, la porrista pasó por él a casa, el padre quedo sorprendido ante el hecho, y los chicos partieron a la fiesta después de un par de fotos de la madre emocionada. El auto estaba lleno con algunos compañeros más. Al llegar al lugar la chica toma de la mano a su novio –Te dije que vendría contigo, pero no que me quedaría toda la noche, pero para que veas que no soy mala, te preparé algo- le dice a Saúl mientras le apunta hacia una mesa llena de comida, en especial las hamburguesas que le gustan tanto…

La cabeza le dio vueltas escuchando las risas de los demás, diciéndole –Sírvete cerdo-,-Eres el entretenimiento de la noche- las luces del lugar parecían encenderse y apagarse mientras él sentía que algo lo quemaba desde el interior, como si fuera a explotar. Salió corriendo del lugar, mientras todos continuaron con su fiesta. El joven muy afectado se ausento por un tiempo, después fue a la sala de control, apagó las luces del salón de eventos, y activó la alarma de incendios, mientras todos salían la tenia la vista puesta en dos personas, la porrista y su novio.

Tomó a la chica de entre la gente, y la jaló hasta el salón de nuevo, cuando el novio se dio cuenta fue tras ellos, Saúl lo espero tras la puerta y le dio con un bate en la cabeza, cerró y atranco las puertas. Sobre la mesa en la que le había puesto su comida ató al joven y a la chica en una silla junto a él.

Cerdo

-Gracias por tus detalles, pero no esperabas que comiera solo, hoy me acompañarás a cenar- le dijo Saúl a la porrista y al mismo tiempo que hablaba con un cuchillo cortaba pedazos del joven sobre la mesa, que se despertó al sentir como algo le atravesaba la piel. Entre gritos de dolor volvía a caer inconsciente, solo para despertase a ver que cada vez tenia mas heridas. Saúl lo comía dentro de sus hamburguesas, y con un tenedor intentaba darle a la porrista un poco de su banquete, pero por supuesto esta gritaba escupía, vomitaba antes que aceptar un bocado. Saúl algo molesto por el desprecio empujó en tenedor con tanta fuerza que lo sacó por la nuca, clavándolo en el respaldo de la silla, la chica murió al instante, pero él siguió dándole pedazos de su novio hasta llenar sus cavidades, el chico de la mesa murió desangrado para cuando los servicios de emergencia pudieron romper las puertas para atrapar al “cerdo”.

Fuente: Leyendasycuentosdeterror.com.mx

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