Caminata en el callejón

Era ya demasiado tarde para que Lorena estuviera fuera de casa, pero eso no le importaba, prefería estar en la calle, que en su casa. Muchos familiares habían venido de visita desde lejos para pasar juntos los días de fiesta y el lugar de estar contenta se sentía estresada, pues los acomodaron en su cuarto, robándole la pizca de privacidad que con mucho esfuerzo consiguió, además su madre la comprometía a cada momento a cuidar a los mas pequeños, a ayudarle con la comida, y cantidad de cosas que solo le hacían pasar malos ratos.

Fue entonces que decidió salirse de casa, después de una discusión con su madre. Era la noche más fría de la semana, no había mucha gente en las calles, solo aquellos que utilizaban el frio como pretexto para estar alrededor de una fogata. Ella caminaba sin rumbo, a pesar de vivir en esa zona casi toda su vida, no conocía a nadie, era demasiado introvertida. Las horas pasaron y Lorena no se detenía, caminaba y caminaba sin dirección, adentrándose por calles y callejones desconocidos, sin ninguna emoción, probablemente muchas chicas de trece años como ella habrían sentido miedo de caminar por callejones oscuros y solitarios, siendo acompañada tan solo por el aullido de los perros en el fondo.

Rondaban las dos de la mañana, el frio le había endurecido los dedos, sentía calambres en las piernas, y la gruesa chamarra que llevaba encima no le era suficiente, era como si estuviera rodeada de hielo. El paisaje se tornaba tétrico, cuando se vio en un callejón con casas de madera y cartón, rodeado de grandes árboles con espeso follaje que no dejaban pasar ni la luz de la luna. No se podía ver ni un alma, en ese lugar ni si quiera los perros caminaban por las calles, parecía ser un lugar completamente abandonado, así que la chica esperaba salir pronto apresurando el paso.

Su apresurada caminata, después fue carrera, pero parecía que entre más corría, más largo se volvía el callejón, las hojas de los arboles sonaban como si un fuerte viento las alborotara, pero en realidad no soplaba. La baja temperatura le impedía seguir corriendo con tanta intensidad, en unos momentos estaba de nuevo caminando, con la sensación de sentirse observada, volteaba a su alrededor, hasta que un montón de hojas que caían de los arboles justo frente a sus ojos la hicieron voltear hacia arriba, la oscuridad no ayudaba para dar una imagen clara, pero sin duda ¡Algo se movía entre las ramas!, lo hacía tan rápido que unos segundos ya estaba posado en un árbol a poca distancia de la muchacha.

Lorena no lo había notado, hasta que estuvo demasiado cerca, un bulto negro se le fue encima desde una rama, en su vuelo, extendió los brazos, para que apreciara su figura, tenía una gran cabeza escondida bajo una capucha, con una túnica negra se cubría el cuerpo, del cual no se le podían ver pies ni manos, parecía solo un trapo flotando, pero al estar de frente a la chica, una horrenda cara semejando una lechuza se asomó entre las ropas, la pequeña se dio la vuelta para correr con todas sus fuerzas, pero no le fueron suficientes… la criatura de la túnica, la agarró por la espalda, subieron a los arboles y se perdieron en ellos…

Cuentos de terror Caminata en el callejón

Más relatos interesantes en: Leyendas y cuentos de terror

{ 3 comments… add one }
  • René abril 10, 2013, 6:55 pm

    la verdad las historias no son creibles, son un poco espelunantes pero nada creibles, porque digo esto, facil, porque no hay testigos q avalen las historia, ya q todos los protagonistas de las historias desaparecen o mueren, entonces como esq saben como ocurrio realmente dicho historia

  • lucecita enero 14, 2013, 4:41 pm

    uyy k espelusnante k mello creo k hasta yo me desmayo jajaa

  • natasha diciembre 30, 2012, 9:18 am

    waooooooo una vez me arecio algo raro como esa fotografia y no era una lechuza porque tenia pies y manos frente a frente

Leave a Comment

Next post:

Previous post: