Leyenda de terror del velador

Fermín necesitaba encontrar un trabajo rápido, pues tenía demasiadas deudas que liquidar. Compró el periódico y vio un anuncio clasificado que le pareció conveniente. La paga era buena y la labor que debía desempeñar era tranquila, ya que sólo debía vigilar que nadie se acercara a una bodega.

Al día siguiente llegó y se presentó con un hombre de personal el cual le mostró la caseta en donde debía permanecer hasta que el sujeto del turno de la mañana lo relevara. Esa noche era demasiado fría y el viento soplaba con fuerza desmedida. Por si esto fuera poco, de vez en cuando se llegaban a escuchar los profundos aullidos de gatos callejeros que vagaban por las veredas con la esperanza de encontrar un refugio.

El velador ingresó a su sitio de trabajo y sacó una revista de leyendas de terror y comenzó a leerla. De momento se escuchó un escándalo que provenía del interior de la bodega. Fermín pensó que alguien había ingresado al almacén por detrás y que debía sorprenderlo. Tomó un garrote y entró por la puerta principal.

Para no alertar a los bandidos, no encendió la luz y esperó breves momentos a que su vista se acostumbrara a la oscuridad. Entonces oyó una respiración bastante agitada. Sin perder tiempo, tomó su lámpara del cinturón y la apuntó hacia el frente.

Quedó patitieso cuando vio que a su alrededor había por lo menos una docena de cuerpos sin vida y que delante de él se hallaba una criatura horrorosa con dos cabezas y cuernos de toro, los cuales estaban embebidos de sangre humana.

Mientras la bestia continuaba jadeando, Fermín hizo lo que pudo para escapar de ahí. Cuando se hizo de día fue al almacén y vio que en una pared lateral había un aviso entre oculto de que en ese lugar se practicaban experimentos genéticos, para sacar al mercado nuevos medicamentos.

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  • frida

    MA ENCANTO LA LEYENDA ES LA MEJOR QUE ABIA LEEIDO
    LA RECOMIENDO

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